Algunas sugerencias para Sant Jordi 2013

April 21, 2013

El próximo martes coincidiendo con Sant Jordi se celebra el día del libro, con especial y fuerte tradición en Catalunya y muy especialmente en Barcelona. Para mí, y coincido con mi amigo Martí Saballs, de los días más bonitos del año. Adjunto algunas sugerencias literarias que me parecen especialmente significativas.

(1) The Great Degeneration. How Institutions Decay and Economies Die (Allen Lane, 2013) de Niall Ferguson. Lectura muy clara y sintética sobre el papel vital de las instituciones en la economía. Lectura imprescindible para entender el estado de estancamiento de las economías occidentales. Especialmente interesante el pasaje (pp. 54-77) en el que se reflexiona sobre la mala regulación bancaria. La única crítica que se le puede hacer al libro es que no menciona (trabaja) la obra Law, Legislation and Liberty (vols. I, II, y III) de Hayek que probablemente sea el estudio más completo sobre el tema. Todo y eso es el libro que me hubiese gustado escribir a mí. Ferguson siempre va más rápido.

(2) Las culturas fracasadas. El talento y la estupidez de las sociedades (Anagrama, 2010) de Juan Antonio Marina. Para mí, de la prolífica obra de Marina, quizás este sea su mejor ensayo. El autor reflexiona sobre que elementos explican el éxito o fracaso de una sociedad -la que para Malthus era la gran cuestión de la ciencia económica- aunque en este caso la cuestión se trata desde un punto totalmente humanista. Se trata de un libro muy ágil que invita a la reflexión en tiempos de crisis de modelo y de valores.

(3) Oriente y Occidente. Filosofía oriental y dilemas occidentales, de Luis Racionero (Anagrama, 1993). Sin miedo a equivocarme puedo decir que ha sido probablemente la lectura que más me ha ayudado en la comprensión del fenómeno chino que tanto me ha interesado en los últimos años. Se trata de un ensayo delicioso en el que el autor nos guía por el desconocido mundo del pensamiento oriental y nos lo contrapone al nuestro en un relato provocativo y revelador.

(4) El mundo de ayer de Stefan Zweig (Acantilado, 2009). No descubro nada incluyendo las memorias de uno de los pensadores europeos de referencia de todos los tiempos. Me parece una lectura imprescindible para entender los duros cambios que trajo consigo el bautizado por Hobsbawm como “el corto siglo XX” y que también ayuda a la comprensión de los actuales problemas que plantea la construcción europea.

(5) The Greatest Trade Ever (Random House, 2009) de Gregory Zuckerman. Se trata del “libro-crisis” recomendación de la lista. Escrito por un periodista americano del Wall Street Journal, el libro explica la crisis desde el punto de vista de John Paulson, gestor del Hedge fund Paulson and Co., que con el estallido de la crisis realizó ganancias por valor de 20 billones (anglosajones, 9 ceros). De largo la operación financiera más rentable de la historia (Soros en 1992 realizó 1,5 billones apostando contra la libra esterlina).

La obra es para mí una de las mejores dentro de su género: periodistas-economistas que han literalmente hundido el mercado editorial de libros sobre la presente crisis financiera como Michael Lewis (The Big Short, Boomerang), Martin Wolf (Fixing Global Finance), Adrew Ross Sorkin (Too Big Too Fail), John Kay (The Truth About the Markets), Gillian Tett (Fool’s Gold) o John Cassidy (How Markets Fail) entre otros. Todos ellos con sus errores y limitaciones pero relevantes en el sentido que son los principales generadores de opinión a nivel global.

(6) On China de Henry Kissinger (Penguin Books, 2011). Libro sobre el despertar de China a cargo del principal occidental que contribuyó en primera persona a despertarla. Al margen de las discrepancias que uno pueda sostener en algún punto en concreto, el libro me parece imprescindible y uno de los manuales de referencia -otro podría ser When China Rules the World del sinólogo Martin Jacques o China: tercer milenio de los expertos en china Ramon Tamámes y Felipe Debasa- para cualquiera que quiera entender el gran impacto del gigante asiático en la configuración del escenario global en el nuevo siglo.

(7) The State of Africa. A History of Fifty Years of Independence de Martin Meredith (Free Press, 2005). Después de China viene África. Es importante estar preparados. Meredith, buen conocedor de África, escribe un relato sobre como, en los diferentes países, se han ido desarrollando los diferentes regímenes: qué países parece que van prosperando, cuáles no. Libro de cabecera para iniciarse en el conocimiento de la compleja realidad africana y que permite un primer ejercicio de criba entre los países que siguen sin encontrar la salida y los que ya empiezan a dar una buena muestra de su incipiente potencial.

(8) París no se acaba nunca de Enrique Vila-Matas (Anagrama, 2003). Primera inclusión literaria fuera puramente del ámbito económico o chino. Se trata de una lectura fresca sobre las memorias del autor durante la construcción de su primera novela. Quizás porqué la lectura ha coincidido con el periodo en el que yo mismo estaba intentado escribir mi primer libro creo que ha hecho que la lectura haya sido especialmente provechosa, interesante y, también, muy divertida. No descarto en el futuro escribir un pequeño libro sobre China pero, a diferencia de El despertar de China, esta vez poniendo el énfasis en mis vivencias personales y no explicar tanto el resultado como el camino -la investigación- vivida como hace Vila-Matas que consigue explicar una realidad a través de sus vivencias en primera persona. Todo llegará.

(9) Rodéate de los mejores (LID, 2008) de Claudio Fernández-Aráoz. Obra destacada dentro del género de libros de management centrada en cómo encontrar e incorporar a los mejores profesionales a un proyecto empresarial. Sin embargo el ámbito del libro va más allá. Este hilo conductor sirve de pretexto al autor para volcar toda una serie de interesantes reflexiones encaminadas a orientar nuestros pasos y decisiones en el siempre complejo mundo laboral. Lectura imprescindible para cualquier persona que quiera desarrollar su carrera profesional en el mundo de la empresa con solvencia y éxito.

(10) La mediterrània i els bàrbars del Nord (Edicions 62, 1985) de Luis Racionero. De toda la obra del prolifico escritor de la Seu d’Urgell este es para mi su ensayo hoy más vigente. En él se repasa la historia de la configuración de la idea de Europa, de la mentalidad occidental y de los orígenes de nuestras instituciones entre otros capítulos de nuestra historia más olvidada. El libro enfatiza una de las grandes tesis de su autor a lo largo de su extensa obra: un mundo cada vez más global y cosmopolita necesita de unas raíces más profundas y ricas. Así, lo local y lo global, no son dos cosas contrapuestas sino más bien dos caras de una misma moneda, dos elementos que se retro-alimentan: cuanto más cosmopolitas seamos, más importante resulta tener claras nuestras raíces.

(11) ¿Qué hago con mi dinero? (Alienta Editorial, 2012) de Martí Saballs. Se trata de un libro muy sintético, no llega a las 150 páginas, pero que tiene el ambicioso objetivo de mejorar nuestra formación financiera, requisito indispensable en los tiempos que corren ya seamos abogado, dentista, panadero, pequeño comerciante, directivo de marketing o deportista.

(12) Why the West Rules for Now (Profile Books, 2010) de Ian Morris. Morris, profesor en la Universidad de Stanford, es uno de los historiadores más destacados de su generación (otro lo es Niall Ferguson que he mencionado antes). El libro se configura como el último gran manual sobre la cuestión principal en el ámbito histórico-económico-político consistente en tratar de dar una respuesta completa al porqué Occidente ha gozado de una posición de preeminencia durante los últimos cinco siglos, porqué esta ahora se esta disolviendo como una aspirina en una vaso de agua y porqué, del mismo modo, estamos asistiendo impávidos al auge de China -y Asia en general-. Sin duda, una temática muy ambiciosa en una lectura que, pese a sus más de 700 páginas, resulta ágil, clara y amena.

(13) El nostre heroi. Josep Pla (Acontravent, 2009) de Enric Vila. Segunda inclusión literaria fuera de mi perímetro de referencia. Una de mis mejores lecturas de siempre. Se trata de un libro ágil, innovador, ingenioso en continente y contenido, valiente, directo, en un relato muy personal. Vila convierte su investigación el escritor de Palafrugell en la excusa perfecta para elaborar un relato de introspección en donde el autor dibuja un espejo en el que ver de que manera se reflejan nuestros eternos dilemas y conflictos de nuestra identidad colectiva. 

(14) Alicia en el país de Wall Street (Edicions Saragossa, 2010) de Luis Aullé. Al igual que el libro de Saballs, el libro trata de transmitir criterio financiero al lector siendo una lectura introductoria y general que se enmarca dentro de la mejor tradición de libros clásicos de inversión como Padre rico, padre pobre o, el ya clásico aunque más técnico, The Inteligent Investor de Graham que tanto influencia ha tenido en inversores de medio mundo. El libro incorpora un interesante prólogo del gestor de fondos Francisco García Parámes y un epílogo igualmente interesante del experto en “value investing” Pablo Martínez Bernal.


¿Un nuevo Bretton Woods?

March 27, 2013

Esta semana los líderes de los llamados BRICS han llevado a cabo su quinta cumbre anual en Durban. Al igual que en las anteriores ocasiones, las reuniones en el país africano han servido de punto de encuentro para fijar objetivos comunes y coordinar acciones conjuntas. De entre los acuerdos más destacados está establecer los que quieren ser los primeros pasos en la construcción de una nueva “arquitectura financiera” global: un Banco de Desarrollo BRICS como lo es el FMI –que pese a su denominación de fondo es, de facto, un banco–.

Con este paso estas economías crean un nuevo vehículo de colaboración para dar soporte al intercambio financiero, económico, comercial y tecnológico al margen de las infraestructuras ya existentes. Es pronto para evaluar el alcance de los acuerdos pero todo indica que estamos ante un nuevo Bretton Woods.

En mi tesis de final de carrera en 2008 advertí que la fragmentación a la que habíamos asistido durante la década de los 2000 en el ámbito económico tendría una traslación directa en la esfera política y también financiera en el medio plazo. Analistas como Barry Eichengreen (ver Exorbitant Privilege) o Arvind Subramanian (ver Eclipse: Living the Shadow of China’s Economic Dominance) han preconizado un escenario en el que la supremacía del dólar es también eclipsada por nuevos poderes. Después de la cumbre de Durban la gran cuestión es únicamente de tempo.

El “eclipse” de los BRIC no será una cosa de hoy para mañana, ni un cambio categórico, más bien una transición tranquila hacia un escenario en donde el poder financiero estará más equilibrado. En ningún caso será un camino de “vino y rosas”: hoy por hoy, lo que une a los BRICS es mucho más débil de lo que los separa. Entre estos grandes gigantes existen más puntos de desencuentro que no puntos de unión. Al menos en el corto plazo, en donde estas economías con más competidores que partners como señala John Hancock en un artículo en The Globe and Mail.

Este contexto en el corto plazo invita a pensar que las guías principales establecidas en Durban no pueden ser por el momento más que un listado de “buenas intenciones” en el mejor de los casos y que se irán materializando en el largo plazo a medida que estos países diriman satisfactoriamente los muchos conflictos coyunturales que hoy por hoy les distancia.

Dicho lo cual, la cumbre de Sudáfrica marca un punto de inflexión importante en el sentido de que el grueso de economías emergentes no van a rechazar a diseñar sus propias instituciones y mecanismos de cooperación al margen del orden global actual.

Mi lectura personal, es que los primeros interesados, y verdaderos cerebros de la jugada, son los chinos. Con este movimiento han conseguido alinear los objetivos dispares de los 5 gigantes emergentes (aunque sea únicamente buscando un “rival” –por decirlo de algún modo– común que no es otro que el statu quo actual) y dar un importante nuevo paso para menoscabar la situación de hegemonía y privilegio que ha gozado Occidente hasta tiempos recientes. El nuevo Imperio chino persigue un principio general de equilibrio con su política internacional: que ninguna potencia sobre salga por encima de las demás, muy en línea con el principio de armonía confuciana.

Es una incógnita que recorrido podría tener esta alianza, para mi más coyuntural que natural. Si bien los 5 nuevos socios comparten un inquietud común al quedar al margen de las instituciones financieras supranacionales (FMI y BM están controladas por Estados Unidos y Europa, es decir, Occidente puro y duro), los sistemas de gobierno y valores que caracterizan a estos cinco “países” son extremadamente dispares. Esto me hace pensar que probablemente este nuevo “banco mundial” será un vehículo transitorio y que en los próximos años asistiremos a nuevas entradas y salidas u ejes de prosperidad alternativos. Lo cual añade color al panorama internacional y algo de competencia (en el sentido amplio de la palabra) lo cual no tiene porque ser malas noticias.


2012 in review

January 31, 2013

The WordPress.com stats helper monkeys prepared a 2012 annual report for this blog.

Here’s an excerpt:

600 people reached the top of Mt. Everest in 2012. This blog got about 8,100 views in 2012. If every person who reached the top of Mt. Everest viewed this blog, it would have taken 14 years to get that many views.

Click here to see the complete report.


Razones para la esperanza

January 25, 2013

El pasado lunes 21 de enero tuvo lugar en la Iglesia Virgen de la Paz la segunda reunión de seguimiento del proyecto Palma de Palma. Palma de Palma es una empresa social en la incógnita región de Kono, al nordeste de Sierra Leona. La iniciativa consiste en una pequeña planta de producción de aceite de palma y jabón pero el interés real del proyecto va mucho más allá.

Se trata de una iniciativa social que cuenta con un potente enfoque pragmático, una visión localista y un especial énfasis en la realidad de la región,  sus recursos disponibles y sus necesidades específicas. A diferencia de muchas otras iniciativas que se impulsan desde los países desarrollados para ayudar a África, Palma de Palma se ha preocupado de conocer el terreno en profundidad, sus gentes, y de lo que, en definitiva, la región es verdaderamente capaz de sustentar con sus propios medios y recursos. El objetivo no es la caridad. En palabras del principal arquitecto del proyecto Alejandro Lucena de lo que se trata es de “generar economía en la región e involucrar a los propios sierraleoneses en el desarrollo y mantenimiento del proyecto como primer paso hacia un estadio de mayor bienestar”.

La iniciativa no se edifica sobre la base de ingentes cantidades de dinero, tecnología sofisticada o algo por el estilo. Se trata de un primer paso en la dirección de generar riqueza a través de la industria agraria poco a poco, siendo conscientes de la realidad social de la región –azotada por una cruel Guerra Civil–, y la estructura de capital disponible. El principal objetivo es despertar el interés de gentes que han quedado olvidadas a su suerte y darles un empujón para que se encaucen en el ilusionante camino del crecimiento y el progreso. Como se le atribuye al filósofo chino Lao-Tse: “no se trata de dar pescado, sino de enseñar a pescar”.

Este es precisamente el valor de la iniciativa Palma de Palma que lidera desde hace dos años Alejandro. Su propuesta de valor tiene varios ingredientes. Por un lado, la inteligencia global del proyecto que ha buscado la complicidad de las comunidades locales asegurándose un consenso entre los agricultores alineando los objetivos y las necesidades reales de la región. Por otro lado, un enfoque muy pragmático que huye de la clásica concepción de “más igual a mejor”. La iniciativa quiere ser un primer paso en la dirección correcta sin pretender convertirse en la solución definitiva. En definitiva, se trata de dar un paso firme y sostenible hacía un estadio de desarrollo mayor, pero acorde con la capacidad del lugar. Poco a poco, y sin atragantarse. Por eso, y a diferencia de otras iniciativas, este proyecto y su promotor no tienen la voluntad de ser una experiencia de verano pero tampoco la de permanecer ad infinitum: el objetivo es que la comunidad de Kono tome las riendas del proyecto cuando estén preparados.

Palma de Palma es un perfecto equilibrio entre corazón e inteligencia en uno de los rincones más olvidados del planeta que en poco tiempo ha probado ser una iniciativa tremendamente eficaz. Es por todo ello que Palma de Palma no únicamente merece de toda la admiración y soporte sino que se convierte en un potente ejemplo de cómo ayudar –de verdad, generando impacto– en el gran continente africano que también merece una oportunidad y en dónde también hay razones para la esperanza.

www.palmadepalma.org


¿Hay burbuja inmobiliaria en China?

January 11, 2013

En breves publico mi libro sobre China (vaya, eso espero), pero como he dicho en alguna otra ocasión se trata de un ensayo general sobre el país con el objetivo de aproximar la realidad china y no un análisis de coyuntura o un manual de cómo hacer negocios allí. Sin embargo, es precisamente la delicada coyuntura del gigante asiático la que muchas veces despierta la curiosidad de muchos de mis lectores interesados, sobre todo, en saber responder a la pregunta si hay o no hay una burbuja inmobiliaria en China.

Veamos.

China resistió bastante bien los envites de la catarsis financiera y bancaria que afectó el conjunto de economías desarrolladas en 2008 y 2009 –y de la que todavía estamos sujetos a los efectos de su onda expansiva–. Durante ese tiempo, el gigante asiático prosiguió por la senda del crecimiento para sorpresa de propios y extraños. Sin embargo, la particularidad de su modelo de crecimiento, altamente dependiente de la demanda exterior (principalmente Estados Unidos y Europa, dos de las regiones más maltrechas después del Tsunami financiero) cayó hasta el punto que en 2012, y por primera vez en la última década, el dragón asiático creció a una tasa interanual inferior al 8%.

Un 8% puede parecer una cifra de crecimiento desorbitada vistas las tasas en nuestro entorno pero para el dragón rojo –con un modelo estajanovista muy intensivo en capital– esta desaceleración ponía en entre dicho la capacidad de generar empleo y acentuaba la incertidumbre con respecto un hipotética burbuja en el sector inmobiliario.

Hasta aquí un breve resumen de la evolución económica de China en de los últimos 4 años.

Antes de empezar cualquier disquisición respecto a la coyuntura china quiero resaltar, como siempre hago al hablar del gigante asiático, que a la hora de analizar China se han de poner siempre las cifras en perspectiva; por ejemplo, únicamente tres de las 22 provincias de China tienen una población combinada mayor que todo Estados Unidos. Hablar de cifras agregadas de un país que agrupa una quinta parte de la población mundial y que dentro de su territorio coexisten regímenes fiscales, administrativos y políticos completamente dispares parece una temeridad si luego van usarse esas cifras para sacar conclusiones sobre el conjunto.

Para mi resulta incorrecto hablar de una burbuja inmobiliaria en «China». Lo que sí es cierto es que existen algunos síntomas que hacen pensar que, en ciertos mercados muy específicos, pudiera existir un recalentamiento en el valor de los activos inmobiliarios. Veamos los datos.

Según el Institute of Real Estate Studies de la Universidad de Tsinghua, el Harvard chino, el precio de la vivienda en las 35 primeras ciudades creció un 225% (en términos reales) para el periodo 2000-2010. Si hacemos la división esto equivale a un crecimiento anual del 8,5% que, comparado con la tasa de crecimiento del PIB que ha avanzado a un ritmo sostenido del 10% –más aún si solo tenemos en cuenta la tasa de crecimiento del PIB en estas 35 ciudades, cercano al 15%– en los últimos treinta años, esta subida en el precio de la vivienda es relevante, pero no es extraordinario (sobre todo si tenemos en cuenta que es justamente en estas ciudades donde más se ha concentrado este crecimiento). En 2011 y 2012 se han observado signos claros de agotamiento en estas tasas pero, nuevamente, la desaceleración entre las ciudades observadas es tremendamente dispar existiendo casos en donde se observa un retroceso (aunque en la mayoría de casos este retroceso se ha vuelto ha activar), con ciudades en donde esta tasa de crecimiento se ha mantenido.

Las ciudades en donde se ha observado un mayor crecimiento son las principales ciudades de la costa: Shanghái, Beijing, Shenzen, Guangzhou, Hangzhou o la megalópolis de Chongqing, tristemente célebre tras la defenestración de su máximo líder político Bo Xilai (ver SONG-TAO WANG y HONG-YU LIU, «The Effectiveness of Chinese Government’s Intervention in Housing Market: Evidence for Six Major Cities», Institute of Real Estate Studies, Tsinghua University, Junio 2007).

Para saber si existe, o no, una burbuja en un mercado hay intentar estimar el gap que pueda existir entre oferta y demanda fruto de la intervención, esto es al margen de las dinámicas propias de un mercado libre. Una burbuja hace referencia a una sobre valoración generalizada de los precios en un mercado. ¿Cómo puede ser que una sobre valoración de ciertos activos sea masiva y afecte a todos los agentes económicos? Esto ocurre cuando las dinámicas del mercado están viciadas, es decir, existe intervención por parte del Estado, con lo que las decisiones de familias y empresas son inducidas al error masivo. Cuando este desajuste se desenmascara empieza un proceso de ajuste brusco y dramático al que llamamos crisis económica.

En los mercados verdaderamente libres (otro día entramos a describir que significa y que requisitos implica que un mercado sea libre) la oferta y la demanda se ajustan cada día en un proceso de ajuste natural continuo evitando, por tanto, crisis generalizadas fruto de errores masivos y continuados. En efecto, si un mercado esta intervenido (y esta intervención puede ser profusa y por múltiples vías) la oferta o la demanda están estimuladas de forma artificial; cuando el estímulo desaparece porqué deja de ser sostenible se procede al irremediable ajuste (ver mi artículo “Teoría del ciclo económico: ajuste y recuperación”).

Con este pequeño armamento conceptual en mente de lo que ahora se trata es de analizar las dinámicas que afectan al mercado inmobiliario chino e identificar cuales dinámicas son de mercado y cuales se corresponden a una intervención arbitraria del Estado para, una vez hecho el diagnóstico, establecer si el país cuenta con la flexibilidad y dinamismos adecuados para ver cuál sería el posible impacto real en su economía de ser cierta esta hipótesis. Se trata por tanto de dar respuesta a dos cuestiones: (1) como de distorsionado esta el mercado inmobiliario chino; y (2) de existir una burbuja, cuál sería el impacto real de esta hipotética burbuja en la economía china.

Para abordar la primera cuestión tenemos que enumerar los factores que mueven la oferta y la demanda del mercado inmobiliario en China e identificar, como decíamos,  si se trata de dinámicas propias del mercado o de estímulos artificiales fruto de la intervención gubernamental y que, por tanto, darían por buena la hipótesis de que existiera una burbuja en algunos, remarco lo de algunos, mercados inmobiliarios en el gigante asiático.

Un primer factor de mercado altamente estructural que explica la subida en los precios de la vivienda es la fuerte urbanización que ha tenido China en los últimos años y que no tiene parangón con ningún otro país en la historia. En menos de una generación, 300 millones de chinos han abandonado el campo para trasladarse a las ciudades que es donde, presuntamente, se concentra un mayor riesgo de burbuja. En las zonas costeras, donde se ha concentrado esta urbanización hay otro elemento sustancial que ha impulsado los precios de la vivienda que es el gran incremento de los ingresos de los hogares en estas regiones. En ambos casos, incremento del número de hogares (flujos migratorios hacía las ciudades) e incremento del ingreso medio por hogar en estas regiones, el origen de estas dinámicas lo encontramos en las reformas económicas del país impulsadas desde 1978 por el Partido Comunista y que, en suma, han supuesto la apertura de estos mercados al exterior (sobre todo en las regiones urbanas y costeras del país) conjuntamente con la mejora sustancial del marco institucional (más libertad y más mercado) que ha facilitado la localización de inversión extranjera en dichas regiones y el establecimiento exponencial de un tejido productivo manufacturero altamente competitivo.

Estos son los dos grandes elementos que han empujado la demanda en el mercado de la vivienda en China. Dicho lo cual, es verdad que existen importantes factores distorsionadores que están afectando de forma artificial el precio de estos activos. Sin embargo, son muchas veces estos elementos únicamente, subrayo el únicamente, los que han centrado la atención de muchos analistas internacionales sobredimensionando, a mi juicio en exceso, el problema de la burbuja en China y dibujándolo como un problema catastrófico para el país en el corto plazo. Pero sigamos nuestro análisis.

La escalada de los precios de la vivienda en el gigante asiático coincide con el arranque del nuevo siglo y con el ingreso del Imperio celeste en la OMC. Esta subida en los precios de la vivienda se acentúa en 2008 coincidiendo con los decididos paquetes de estímulo fiscal y monetario del Gobierno chino. Como hemos señalado, el gigante asiático ha resistido (hasta la fecha) bastante bien la onda expansiva de la crisis financiera de 2008. Si bien existen muchos factores que explican este hecho (como la gran flexibilidad y adaptabilidad de su tejido empresarial), uno de ellos ha sido el fuerte estímulo fiscal, unos 586 millones de dólares (un 7% del PIB) para el período 2009-2010, focalizado, sobre todo, en inversión para infraestructuras; y una relajación significativa de las condiciones crediticias que ha disparado la masa monetaria (el total de crédito creció un 39% durante el ejercicio 2009 y un 34% en 2010 según se puede leer en el Financial Times (ver EDWARD CHANCELLOR, «China’s bad debts a cause for concern», Financial Times, 10 de julio de 2011), por encima del 15% anual en el que se había situado los años anteriores).

Por añaduría, esta escalada en el crédito ha sido absorbida en su gran mayoría por el grueso de empresas estatales (SOEs), la mayoría de ellas ruinosas e insolventes, que solo se sostienen por las inyecciones de liquidez constantes que reciben de los Ministerios de Beijing como brillantemente exponen Carl Walter y Fraser Howie en su libro Red Capitalism.

Otro factor no de mercado, y por lo tanto altamente distorsionador, relevante ha sido el papel que ha jugado la concesión de terreno urbano para la financiación de muchos municipios y entes gubernamentales locales –en muchos casos llegan a representar el 50% sobre el total de ingresos–. Pese a la fuerte descentralización fiscal llevada a cabo en la década de los noventa por Jiang Zemin y Zhu Rongji, dos de los grandes reformistas chinos de las últimas dos décadas, los gobiernos locales siguen manteniendo un nivel de financiación insuficiente para el nivel de flexibilidad y dinamismo que deben de mantener para competir con las regiones colindantes. Este factor –que también ha tenido su peso específico en la burbuja inmobiliaria que hemos tenido en España–, unido al estímulo fiscal orientado, como decíamos, a la construcción de infraestructuras y equipamiento y ejecutado por los gobiernos locales, ha favorecido enormemente el incremento del precio del suelo durante los últimos años con el lógico impacto también en los activos inmobiliarios.

Por último, en China existen muy pocas alternativas de inversión viables y los depósitos pagan un bajísimo tipo de interés (en otra ocasión explicaremos porque esto es así y cómo se estructuran los flujos financieros del país) con lo que la inversión en real estate hace las veces de activo refugio.

Podríamos introducir más elementos en la ecuación pero estos son sin duda los principales.

Una vez enumerados estos elementos hay aún una cuestión adicional a tener en cuenta: en caso de existir una burbuja inmobiliaria, ¿cómo afectaría al desarrollo económico del gigante asiático? ¿El pinchazo de esta hipotética burbuja le dejaría K.O. como le ha pasado a España, o por el contrario la adaptabilidad y flexibilidad del Imperio celeste será capaz de absorber los excesos de la burbuja y continuar su imparable ascenso?

Para abordar esta cuestión un buen punto de partida es la cuantificación, ceteris paribus, del efecto de dicha caída. Es decir, si China no cambia nada, de qué manera afectaría, por ejemplo, una ralentización de su mercado inmobiliario en las demás variables macroeconómicas. Para ello me hago vale de una excelente nota sobre el tema elaborada por Clàudia Canals del Servicio de Estudio de “la Caixa” (ver Informe Mensual, número 362, Noviembre 2012, “la Caixa”) en la que se concluye qué, en cómputo global, una caída en el crecimiento del sector inmobiliario del 22,5% al 6% tendría un efecto sobre el PIB de 1,8 puntos porcentuales, dejando el crecimiento económico de China cercano en un 6%, por debajo del objetivo del Gobierno.

Este es el solo el “frio” estudio de un economista sobre las fuerzas que pueden estar afectando un mercado –numérico, con los errores y limitaciones que implica un ejercicio de estas características–. Sin embargo, hay una serie de elementos y factores difícilmente cuantificables pero que tienen un papel igualmente determinante en la resolución de la cuestión principal y que en cambio no se tienen en cuenta en la mayoría de artículos y análisis sobre el tema. China es una economía en transición en donde coexisten regiones con diferentes regímenes fiscales y administrativos con estadios de desarrollo económico completamente diferentes. Si bien es cierto que aproximadamente un tercio del tejido económico es de propiedad estatal, con las fuertes ineficiencias que eso conlleva, igualmente cierto es afirmar que la parte

En suma, creo que existen elementos sustanciales para pensar que la economía de China puede absorber los desajustes provocados por la intervención estatal por qué la parte de la economía que opera bajo las dinámicas del mercado es fuerte, sana, flexible y altamente competitiva (ver, por ejemplo, Stephen RoachTen Reasons Why China Is Different”, Project Syndicate). Si bien es cierto, que sobre el papel puede existir una sobre valorización de los activos inmobiliarios en ciertas ciudades, y es un elemento a tener en cuenta, creo que en computo global, y contando con una visión completa de la realidad, el escenario más plausible para los próximos 10 años con respecto a China, y en el supuesto en que las directrices con respecto a las principales reformas que esta acometiendo el país se mantengan, en mi opinión, el gigante asiático se consolidará como la primera economía del mundo antes de acabe esta década.

Por ello, incluso siendo ciertos los asertos sobre el impacto real de la burbuja sobre la economía de China en mi opinión creo que hay que analizar los temas con cautela y no dar a entender que la burbuja de China esta en la misma categoría de problemas que, por ejemplo, nuestra burbuja inmobiliaria y crisis de modelo. China tiene muchos problemas, como por ejemplo la gobernanza del país, la legitimación de las estructuras de poder, la articulación y armonización de un mercado único, la transparencia de los entes gubernamentales locales, que son de una envergadura mucho mayor que una hipotética burbuja inmobiliaria. Conviene tener esto en cuenta  si uno quiere aproximar una imagen más o menos fiel de los cambios que están afectando a China y que tendrán un impacto definitorio en la configuración del nuevo escenario global del siglo XXI.


Introducción al “El despertar de China”

November 20, 2012

Estimados lectores,

El próximo mes de Enero (si todo va bien) el Instituto de Estudios Económicos me publicará un ensayo breve sobre China. Adjunto a continuación la Introducción del libro en pdf para que los interesados en China puedan leer las primeras páginas y hacerse una idea de los contenidos del libro.

Seguiré informando a través del blog.

Saludos,

Luis Torras

Introducción — “El despertar de China. Claves para entender al gigante asiático en el siglo XXI”


La Xina: el gran repte del segle XXI

November 13, 2012

Al 1803, Napoleó va observar referint-se a la Xina: «aquí descansa un gegant dormit, deixeu-lo reposar que quan s’aixequi farà retronar el món». Ha estat exactament així. En el pas d’una generació, el gegant asiàtic ha passat d’una posició de marginalitat a ser pedra angular en la configuració d’un nou ordre mundial que efectivament està capgirant l’escenari global en tots els sentits. La Xina és el gran fenomen econòmic, polític, cultural i social de la nostra era. Un canvi de proporcions històriques comparable a la caiguda de Roma o al ressorgiment econòmic dels Estats Units al segle XIX. Sembla doncs pertinent reflexionar sobre si som plenament conscients de la magnitud del repte que això suposa.

Malgrat la seva creixent rellevància, la Xina encara es veu com una realitat desconeguda per la majoria de nosaltres. No és un fet sorprenent, aproximar-s’hi no és senzill i requereix d’un marc d’anàlisi propi. Des d’Occident sovint es redueix la seva gran complexitat a meres xifres econòmiques i és un greu error de plantejament que inevitablement condueix a la incomprensió del que es vol aproximar. El «Renaixement xinès» és multidimensional i no és pot estudiar únicament a partir de les pàgines del Financial Times que només ens poden donar una visió molt parcial, agregada i epidèrmica d’un fenomen d’arrels molt més profundes.

La Xina no és sols un “Estat-Nació”, és una civilització mil·lenària. Al segle XV el mandarinat fa del Imperi del cel primera potència demogràfica, econòmica i tecnològica de la Terra (amb una diferència considerable). Marco Polo va descriure ciutats de més d’un milió d’habitants ja al segle XII, i Lord Macartney, emissari del Rei Jordi III a Beijing, va senyalar que només les rendes de l’Emperador ja equivalien a dos terços de les de la Gran Bretanya al 1791. Malgrat això, el país és tan-ca en sí mateix, renuncia al comerç marítim i, conseqüentment, tampoc desenvolupa la Revolució Industrial – com sí féu Europa – quedant en un lloc de clara inferioritat al començaments del segle XIX. Amb la primera Guerra de l’Opi (1839), l’anteriorment poderosa Xina és humiliada i quedarà en mans de potències estrangeres fins l’arribada de Mao Zedong, qui recuperà la sobirania i unificarà el país amb la proclamació de la República Popular l’any 1949. Tanmateix, no serà fins a les acaballes dels anys setanta quan Deng Xiaoping agafi les regnes del país i aposti per un procés de «reforma i apertura» que, finalment, el país començarà créixer.

Aquesta modernització ha seguit un model propi, endogen, que ha estat liderat sense modificar el gruix de les estructures polítiques existents –una de les característiques més singulars del país–. La fórmula d’autocràcia confuciana i de lliure mercat ha funcionat prou bé. Deng va popularitzar una vella frase feta provinent de la Sichuan natal: «tant fa que el gat sigui blanc o negre, el rellevant és que atrapi ratolins». Durant els anys negres del maoisme el gat havia de ser vermell a la força, malgrat no es mengés un ratolí en tres dècades de penúria econòmica i forta repressió social. Una situació no gaire diferent a la que avui es dóna a Corea del Nord. Això s’acaba invertint de forma dràstica a partir de l’any 1978. Des d’aleshores, el gat va anar canviant de color mentre es feia un fart de caçar ratolins, en feliç metàfora de l’ambaixador Bregolat. La Xina convergia els estàndards occidentals a una velocitat de vertigen. La transformació experimentada pel país ha estat encomiable. La Xina és avui un conjunt de regions econòmiques, amb un regim d’autonomia fiscal considerable, molt dispars entre sí, que competeixen per atraure talent i capital cap a les seves economies. És per això que la Xina és avui un veritable model capitalista caracteritzat per la seva alta competitivitat i dinamisme.

La gran paradoxa és que aquesta ingent generació de riquesa s’ha desenvolupat sota el paraigües polític d’una dictadura comunista. Això ha qüestionat la vella idea del pensament occidental per la qual existeix una única formula per garantir el benestar d’una nació i aquesta passa de forma ineluctable per un sistema de democràcia liberal, com sostenia Fukuyama quan va anunciar el fi de la història. La realitat ha demostrat ser molt més complexa.

Si bé és cert que una part important de l’èxit econòmic assolit pels nous mandarins és un subproducte directe dels principis liberals occidentals, molt especialment de la gradual restauració de la propietat privada, aquest creixement incorpora una idiosincràsia pròpia que troba les seves bases en un esquema de pensament notablement diferent al que estem familiaritzats a Europa. La Xina està desenvolupant un model de modernitat alternatiu a l’occidental. És per això que la convergència econòmica no té perquè també ser política o cultural, como sí ha passat en altres economies emergents.

La Xina mai no ha estat una democràcia. La República està organitzada de forma autocràtica amb els òrgans de govern estretament controlats per el Patit Comunista. D’altra banda, té un sistema de funcionaris altament preparats i sofisticats, de marcat accent comunista confucià que dóna relat al conjunt. El cost és la llibertat política i de premsa, tan idolatrades a Occident, que queden subordinades a la prosperitat econòmica del país i la cohesió interna de l’Imperi.

És tracta de l’antic «mandat del cel» que va deixar escrit Confuci fa 26 segles: «la legitimitat del sobirà deriva en la seva capacitat per garantir la seguretat i el benestar dels seus súbdits». El confusionisme, adoptat com a doctrina oficial de l’Imperi durant els inicis de la dinastia Han, incorpora en el seu ADN un èmfasi especial en la integració del conjunt, en el col·lectiu i no tant en la llibertat individual com sí que passa en el nostre entorn. Aquesta divergència en l’esquema de pensament també inclou importants diferències en el paradigma científic com sabem per la monumental obra de Joseph Needham, que avui convé rellegir amb interès.

Tot plegat, posa en evidència les diverses maneres d’entendre el món que existeixen a tots dos costats de la conca pacífica. El filòsof Mo-tzu féu la síntesis més perfecte: «quan els estàndards divergeixen hi haurà conflicte», en la mateixa línia que la acotació de Huntington sobre el xoc de civilitzacions. És justament en aquest punt on trobem el veritable caràcter singular del ressorgiment del gegant asiàtic i la veritable clau de volta per la correcta comprensió del que suposa. Vol dir això que estem avocats al conflicte? Jo sóc dels que s’inclina a pensar que no. De la mateixa manera que el lliure tràfic de mercaderies i de capital ha estat enormement profitós per a les economies que ho han posat en pràctica, aquests beneficis també són aplicables en a l’àmbit cultural, de pensament i de valors. Com remarca l’escriptor Luis Racionero en el seu magnífic assaig Oriente y Occidente (Barcelona: Anagrama, 1993), les dues grans civilitzacions de la Terra tenen molt per aprendre una de l’altre, en un procés de fertilització mútua, però per això cal voluntat per entendre’s i coneixement mutu.

El segle XXI serà el segle de la Xina com el XX ha estat el segle dels Estats Units. Aquest canvi de guàrdia implica reconèixer el fet diferencial que el món ha deixat de ser únicament Occidental, i que aquesta competència no només és dona en l’àmbit econòmic per atraure més inversions o millors llocs de treball, sinó que també abasta altres àmbits. Desconeixem com serà el nou ordre mundial, el que està clar és que la Xina hi jugarà un rol molt important. Convé aproximar-la amb urgència.

Artícle publicat al NEWS ENGINYERS XINA – Octubre-Novembre 2012


Follow

Get every new post delivered to your Inbox.

Join 1,124 other followers