¿Empresarios o funcionarios?

En el editorial de Actualidad Económica (23/01/2009), Miguel Ángel Belloso se hacía eco de un estudio sobre la crisis del Círculo de Empresarios con el sugerente título El espíritu emprendedor: elemento esencial para afrontar la crisis económica española. En dicho artículo, Belloso señalaba acertadamente como las personas emprendedoras generan e impulsan la innovación, son más flexibles, y se adaptan mejor a los vaivenes de la economía y los cambios con más facilidad, sin ninguna clase de complejo o amenaza depresiva. Ven en el cambio la oportunidad no la amenaza. Un país de empresarios es un país próspero que reconoce el trabajo, la responsabilidad y la creación de riqueza como valores supremos.

El mercado es democracia, la burocracia es arbitrariedad y amiguismo. El mercado es productividad, el gasto público es ineficiencia. El mercado es libre, los sectores regulados cautivos. En el mercado el consumidor o cliente es el rey, en los sectores públicos o intervenidos el rey es el plutócrata.

La solución a la crisis actual pasa por muchas y muy diversas políticas pero sin duda una reforma educativa basada en los pilares del esfuerzo, el trabajo y la competitividad será esencial para mejorar y mantener nuestra competitividad.

¿Qué queremos ser en España?

Xavier Sala-i-Martín, profesor de economía en la universidad de Columbia (Nueva York) y en la Pompeu Fabra (Barcelona), indica como más bien tiramos a país de funcionarios y lo ilustra de la siguiente manera: “mientras que en Columbia el ídolo de mis alumnos en Bill Gates y la mayoría quieren emularlo; en Barcelona, la mayoría aspira a trabajar en la Caixa”.

El espíritu emprendedor no es una condición que se forje de la noche a la mañana y, como  todas las cosas, su desarrollo depende de los incentivos existentes: las personas no actuamos sin una zanahoria. Éstos incentivos, esta zanahoria, pasan por una reforma – a mi me gusta decir mejora que genera un menor rechazo -, de nuestro marco institucional con tres principales focos de atención: (1) reforma del sistema educativo, (2) reforma de las instituciones laborales, y (3) reforma fiscal. Las tres con el mismo objetivo: mejorar las condiciones existentes para la generación de riqueza.

Sin buenas noticias desde el otro lado del atlántico…

En Estados Unidos, un reciente estudio del Cato Institute de Washington revaela como durante los últimos años las rentas en el sector público han subido considerablemente más que las rentas en el sector privado. Desde el año 2000 el sueldo medio equivalente de un funcionario Federal se ha incrementado en un 55%, comparado con el 29% de su homologo en el sector privado (los datos han sido corregidos teniendo en cuenta los beneficios sociales de cada puesto para poder luego compararlos).

http://www.cato-at-liberty.org/2009/08/24/federal-pay-continues-rapid-ascent/

Acabo con una de las citas más brillantes de Alexis de Tocqueville en Democracia en América, libro clave.

En Estados Unidos, en cuanto un ciudadano tiene alguna cultura [formación/estudios] y algunos recursos, busca enriquecerse con el comercio y la industria o bien compra un campo cubierto de bosque y se hace pionero [emprendedor, en aquel entonces ampliar los horizontes del país]. Todo lo que le pide al Estado es que no vaya a perturbarle en sus labores [pocos impuestos y eliminación de regulaciones innecesarias] y que le asegure su fruto [garantía del imperio de la ley, la propiedad privada y el cumplimiento de los contratos]. En la mayor parte de los pueblos europeos, cuando un hombre comienza a sentir sus fuerzas y a extender sus deseos, la primera idea que ocurre es obtener un empleo público.

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