Sobre la dignidad de Catalunya

No quería, pero parece que la actualidad me obliga hablar de la dignidad de Cataluña. Pese a que muchos de los temas los ha tratado ya mi buen amigo Albert Esplugas con el rigor que le caracteriza, me permito hacer algunas apreciaciones adicionales.

Primer punto del orden del día: la ley es la ley. Como sostenía John Adams, nada sospechoso, hasta las leyes injustas han de cumplirse. Sólo las inmorales justifican su incumplimiento. La sentencia que venga del TC, que me da igual, se ha de cumplir. Ahora bien, de la copla entre nacionalistas catalanes y mega-nacionalistas españoles me quedo con la forma, sin duda, mucho más reveladora que el fondo. Como ya se encargo de señalar Enric Juliana en su momento.

Fijémonos, por ejemplo, en el tono (o lo que los cursis llaman talante). Cualquiera que haya leído ambas editoriales, y sino tampoco es ahora momento de perder el tiempo, habrá visto la diferencia en el lenguaje y el léxico usado en ambos casos. Por ejemplo, el editorial de El Mundo, llegó afirmar que los periodistas firmantes tendrían que ingresar en prisión por delitos de coacción al Tribunal usando palabras como intolerante, ataque, o coacción. Me imagino que hay que cogérselo con papel de fumar, pero sin duda, como afirmaba al día siguiente Pilar Rahola, hay que tener narices para hacer semejante afirmación cuando día tras día dedicas tu editorial para pedir la sanción de todos los magistrados de los que se ha filtrado que estaban a favor del Estatut: que tire la primera piedra quién este libre de pecado.

El editorial de El Mundo menosprecia cualquier verdad que no sea la suya y como otras veces – al igual que hace Ciutadans en Cataluña de forma sistemática – usa el argumento de los derechos individuales dentro del ámbito de Catalunya (“no es la dignidad de Cataluña sino la de los Catalanes”), pero luego al hablar de España, entonces sí, es la “unidad de España” y los territorios parecen tener derechos y honor. O semos o no semos.

Por mi parte, hasta que El Mundo, y demás medios afines, que para mas inri la mayoría gritan a los cuatro vientos lo liberales que son cada vez que pueden (dime de que presumes y te diré de que careces), no se den cuenta de que son tan, o más, nacionalistas que Montilla y Puigcercós, su credibilidad será más bien poca. Una nación no existe, ni deja de existir, porque lo diga un alto tribunal, o porque dos reyes se casen, o por que lo diga TV3, o por ganar una Eurocopa. Una nación es una entelequia, y como tal, sólo existe en el imaginario de una persona, y las personas, por suerte, somos libres de sentirnos del colectivo que queramos. Uno podrá ser secesionista o partidario de la unidad de España a ultranza, debate correspondiente a lo viable y legal cuyas dos posturas pueden ser igualmente radicales: tan radical es imponer la secesión como la unión de un territorio. Pero lo que no puede hacerse, es negar una u otra nación si alguien la siente así.

En mi opinión, no existirían tantos conflictos identitarios y regionales si el ámbito del monopolio Estatal fuese más pequeño y más amplio el de la libertad individual. Que cada persona pudiese manifestar libremente su identidad colectiva sin la existencia de un Estado fuerte que impusiese una u otra idea de nación. Existe un malestar latente en todo este tema del editorial conjunto (firmado por el independentista diario de La Vanguardia, tono irónico, claro) pero no es el Estatut, es la Constitución (que estrictamente es más un armisticio entre españoles que un marco de convivencia limitador del poder del Estado, como es en otros países). Hasta que no tengamos políticos con convicciones que se atrevan a defender y exponer con libertad sus opiniones, las que sean, al respecto, sin miedo a perder el tan idolatrado sillón, poco arreglara el pobre Tribunal Constitucional.

3 Responses to Sobre la dignidad de Catalunya

  1. Pedrosa says:

    Buenas Señor Torras,

    Estoy bastante de acuerdo con parte de lo que comentas, como del artículo del señor Esplugas con su rigor característico como bien dices. Realmente sabemos en qué país vivimos y como es nuestra prensa. Somos un país donde siempre nos ha gustado clasificar y dividir entre los buenos y los malos en cualquier tipo de debate/discusión. La prensa la conocemos; ni con El Mundo ni con cualquier otro periódico tenemos información, sino una opinión (entre paréntesis, recuerdo cuando iba al colegio y en un crédito variable nos hicieron recortar todos los artículos de cinco periódicos distintos alrededor de un mismo tema – las diferencias eran impresionantes).
    Pero a lo que iba es lo siguiente. Una vez conocemos dónde vivimos la gravedad, desde mi punto de vista, no es que un periódico opine A u opine B, sino el problema es todo aquellos grupos que se creen con la verdad por delante. Porque realmente, lo único que están haciendo tanto El Mundo como todos los periódicos que firmaron esa editorial conjunta, es realizar presión. Pero presión a quién? Primero está claro que a la sociedad. Pero segundo a un Tribunal Constitucional “teóricamente” independiente.
    Por cierto, comentando sobre lo del artículo conjunto: qué se añadan los periódicos, lo acepto. Los políticos, lo acepto. Personas anónimas, aún más. Pero asociaciones teóricamente apolíticas, me parece tan fuerte. Sé que es por algo personal, pero me parece fatal que mi equipo de futbol firme por mi; quién narices me ha preguntado?
    En verdad me da igual lo que decida el TC, en serio. Estoy convencido que no cambiará mi vida. Pero me fastidia pensar que ahora, los políticos pésimos que tenemos, se crean que pueden hacer lo que les de la gana. Este Estatut lo han decidido unos cuantos y sabían que éste tenía que estar dentro de los marcos constitucionales; pero qué pasa ahora, si un TC dice que no se rige al 100%, pues cambiemos la Constitución. No señores, así no se hacen las cosas.

  2. luistorras says:

    Victor,

    Comparto tus impresiones y coincido con que el respeto a la ley es el primer paso. El tema es que el respeto a la ley pasa por tratar los temas que interesan a los Españoles. Me gustaría saber el porcentage de gente mayor de 18 años que no ha votado la Constitución con respecto a los que quedan vivos que la votaron en su momento. Igual la falta de respeto a la ley es esa: que nadie la ha votado. Incluso los que votaron en su momento a favor puede que ahora quieran algo mejor! Es lo que no entiendo de la derecha española, ¿por qué tenemos que atarnos a una Constitución si vemos que no encaja con los sentimientos del país? No digo que se cambie, lo que no entiendo es por qué todavía parece un tema tabú.

    En mi opinión, España se ha hecho mayor y hay muchos que no quieren reconocerlo. Hemos dejado la inocencia de la Transición y nos hemos convertido en algo serio que quiere una Constitución como Dios manda. Una Constitución de mínimos, no de máximos. Qué nos proteja de las agresiones del Estado: limitadora de su poder sobre los individuos. Qué permita a cada español manifestar su identidad colectiva, la que sea. La España de los Austrias era una confederación, la España de Isabel y Fernando era una confederación (y dicho por el propio Ricardo de la Cierva, nada sospechoso de ser independentista!). Lo novedoso en nuestra historia es esta obsesión por “una, grande y libre” (herencia directa de los siglos XIX y XX, los dos siglos más sangrientos de la humanidad)

    Esperemos que la idea de las Españas no este olvidada del todo después de dos Repúblicas desastrosas, una Guerra Civil fraticida horripilante, y un Franquismo socialista intervencionista que penosa herencia nos ha dejado también. De nosotros depende mejorar la convivencia entre españoles y aprovechar al máximo todo nuestro potencial.

  3. luistorras says:

    Aprovecho para adjuntar una referencia al respecto que Albert Esplugas hace sobre un artículo de Antoni Puigverd (probablemente la persona más aburrida de Catalunya) pero que tiene mucha razón cuando habla de la pluralidad, y yo me atreviría a decir también espíritu crítico, que hay en Catalunya que no hay en Madrid (sólo hace falta ver algún programa de TeleMadrid por la TDT para ver que aquello es TeleEsperanza)

    http://www.albertesplugas.com/blog/2009/11/pluralidad-y-pensamiento-unico-en-catalunya.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+albertesplugas+%28Albert+Esplugas%29

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