España no es Grecia, todavía

La prensa, como los mercados financieros, tienden a exagerar tendencias, tanto si son alcistas como bajistas, optimistas como pesimistas. Después del toque de atención que nos dieron los mercados internacionales a principios de febrero, conviene matizar la acusación de algunos sectores de la prensa anglosajona, sobretodo de los editorialistas del Financial Times, en donde se ha dejado entrever que España y Grecia eran una misma cosa. Los famosos PIGS (Portugal, Italy, Greece and Spain) o “Club Med”, en su versión más light.

En primer lugar, es importante hacer notar que entre España y Grecia (y también con respecto a Portugal) existe una relevante diferencia con respecto al tamaño lo que limita cualquier comparación. España tiene un PIB casi cinco veces superior que el de Grecia, cuatro veces su población y, más o menos, cinco veces su superficie. Hecho el primer matiz, es cierto que la cifra de déficit público de ambas es muy similar: 12,7% sobre PIB en Grecia y 11,4% en España. Sin embargo, la naturaleza de este déficit es muy diferente. Grecia lleva acumulando un déficit estructural cercano al 5% durante la última década. Sin embargo, el déficit de la economía española responde más a una cuestión de ciclo, aunque sin duda la economía española tiene que reducir el tamaño de su sector público sobredimensionado en exceso por la etapa expansiva y una mala descentralización de las competencias.

Con respecto al volumen de deuda, en el caso de Grecia la cifra es muy superior: 113% versus 55,2%. Este aspecto tiene un importante reflejo en los diferenciales de CDS (contratos de seguros entre dos partes que aseguran el riesgo de impago. A mayor puntuación más riesgo, por lo tanto resulta más caro endeudarse para el país en cuestión): 417 puntos para asegurar el riesgo de impago de la deuda helena, 130 en el caso de España. Nuevamente existe el matiz del endeudamiento privado que ha sido más agudo en España, como también ha sido el caso de Irlanda, y no tanto en Grecia.

España ha recibido un toque de atención con respecto a la deriva de su política económica, pero su economía sigue contando con un tejido industrial y empresarial productivo de gran valor. A día de hoy, configura su principal activo. Es por eso que es necesaria una reforma de marco institucional de calado – que aumente el ámbito de maniobra del mercado – y que permita a este tejido regenerarse, reinventarse, y volver a crecer sobre una base sólida. Ahí esta el matiz: no somos Grecia, pero podemos llegar a serlo sino hacemos los deberes.

8 Responses to España no es Grecia, todavía

  1. Jordi Franch Parella says:

    El volumen total de deuda pública no es el de Grecia, pero es preocupante la evolución y crecimiento exponencial que está experimentando. Recordemos que en 1973 suponía sólo el 13,2% del PIB !
    Cabe seguir con máxima preocupación los movimientos de un gobierno manirroto que no dudará en endeudarse e hipotecar el futuro para conseguir réditos electorales a corto plazo !

  2. Oscar says:

    El Estado sigue endeudándose cada día más y sin unas respuestas claras contra la crisis. El tejido industrial es fuerte pero…¿en todo el país? Y ahí donde sí hay tejido fuerte, ¿lo sigue siendo?

    La conclusión general es que no somos Grecia. Eso lo tenemos claro. Lo que no tenemos claro es cómo vamos a seguir evitando serlo. Tenemos la percepción que el barco va a la deriva y sin capitán.

  3. luistorras says:

    El Estado, y en España muy especialmente, tiene siempre una tendencia megalómana muy preocupante. Ahora toca un periodo en el que el tamaño de la administración pública se reduzca, se reduzca el gasto y se aumente la eficiencia.

    Estoy deacuerdo de que al final el problema ha sido la tendencia. Los mercados estan “asustados”, sobretodo por la escalada del paro, que es un lastre cada vez más costoso para las ya maltrechas arcas del Estado.

    El gobierno ha actuado de forma irresponsable. Tarde y mal. Las elecciones a principios de 2008 tampoco ayudarón ya que nos hicieron perder tiempo muy valioso (el PSOE es muy bueno con la propaganda, pero ahora nos está saliendo muy caro). Por último, está la obsesión por el consenso – último intento a la desesperada de ZP and Co. para evitar su desgaste político pero que lo único que esta consiguiendo es postergar de nuevo las reformas de las que adolece nuestra maltrecha economía. Hay quién se agarra a un clavo ardiente cueste lo que cueste.

    Creo, sin embargo, que podrían existir “brotes verdes”, y estos se encuentran en nuestro tejido empresarial e industrial. En mi opinión, si se toman las medidas adecuadas (ampliar el margen de libertad en todos los ámbitos), nuestro tejido empresarial se reactivaria y se reinventaria con relativa facilidad (sobretodo con un ajuste drástico de los salarios, que no tendría porque afectar a todos los sectores, ni todos los sectores por igual).

    Finalmente, esta nuestra necesaria reforma constitucional. Sin duda, el tejido empresarial es más activo en unas regiones que en otras. Curiosamente en aquellas en las que el tamaño del Estado es menor. También tenemos que ser valientes en este punto y permitir, a la larga, la sana competencia entre regiones (dentro de España, y dentro del marco de la UE), lo que de paso pondría orden en el gasto público de las administraciones autónomicas y locales.

    Como decía el poeta: “tot és posible, tot està per fer”

    Gracias por los comments!!😉

  4. amartinoro says:

    Parece ser que gran parte del aumento de deuda pública y déficit no se ha producido por acciones deliberadas del gobierno (como el Plan E, aumentar el gasto público a saco, etc) sino por dos cosas fundamentales: la caída brutal de los ingresos por caída de actividad, sobre todo en los ingresos fiscales derivados de impuestos relacionados con el sector inmobiliario; y el aumento brutal de gastos por el subsidio al desempleo. Los estabilizadores automáticos en su máxima expresión…

    Aquí se ve otro de los efectos que tiene el ciclo económico, un byproduct de la política monetaria inflacionista que no solo ciega a los empresarios y agentes privados al distorsionar las señales de tipos de interés y precios, sino que también de alguna manera hace que el estado entre en unas conductas nada sostenibles, dependiendo de ingresos cíclicos que tienen fecha de caducidad, y habiendo reducido los gastos de forma artificial también por el aumento artificial de la actividad. Los presupuestos se van pensando y diseñando con la situación de boom/burbuja, hasta que ésta estalla y el sector público se encuentra en pelotas. California es otro caso… Vamos, que el superavit de antes de la crisis español era bastante “artificial” de alguna manera, dependiente de la burbuja inmobiliaria a punto de estallar. Y los políticos no destacan especialmente por su prudencia, competencia y previsión…

  5. Luis says:

    100% agree. Nada que añadir. Tengo algunas cifras, y pensaba incluirlas en un próximo post para ilustrar como otro gran sector, a parte de la construcción, que tiene que ajustarse de forma drástica es, precisamente, el sector público. Ha habido mucho dinero: para todo y para todos, y ahora toca apretarse el cinturon. Las políticas de “easy money” es lo que tienen: ciclos.

    En el largo plazo, tenemos la gran batalla, guerra más bien, de como rediseñamos el sistema financiero para que este de forma paulatina regrese a sus inicios. Esto es, una vuelta los principios del derecho privado tradicional y la eliminación de los privilegios que el Estado tiene con la banca (reserva fraccionada).

    Saludos!

  6. […] está relacionado, pego un comentario que dejé en un post del blog de Luis Torras: Parece ser que gran parte del aumento de deuda pública y déficit no se ha producido por acciones […]

  7. luistorras says:

    Nota sobre las PIGS.

    Algún lector me ha hecho notar que las PIGS hace referencia a Irlanda y no a Italia. Cierto.

    Sin embargo, Nouriel Roubini, quién suele usar a menudo este término, hace referencia a ambas: PIIGS. En cualquier caso, Italia es incluida por su débil marco institucional (y su paro estructural), e Irlanda por su burbuja inmobiliaria (patrón de crecimiento similar al Español pero todavía más agudo).

    Países como Italia, Francia o Alemania, han mostrado una mayor solidez (sobretodo reflejada en las caídas del consumo privado, más débiles, y en la tasa de paro) a la hora de afrontar la crisis por su menor exposición a la burbuja inmobiliaria. Desde comienzos de la crisis, Italia se ha “salvado” de la especulación de los inversores con respecto a su deuda soberana, sobretodo, por los controlados niveles de endeudamiento del sector privado. Situación que contrasta con la de España que arrastra cuyas famílias y empresas arrastran un importante pasivo.

  8. Angel Martín says:

    Creo recordar haber visto que Edward Hugh ponía datos de endeudamiento exterior de Italia. Este dato contrastaba con déficit exteriores muy altos en España e Irlanda.Parece tener cierto equilibrio exterior. Pero esto son recuerdos vagos… a ver si encuentro el gráfico.

    Saludos! y gracias por los comentarios😉

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