La reforma laboral y su urgencia

Hace unas semanas, el Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, volvía a incidir en las dos principales prioridades de nuestra economía en cuanto a política económica se refiere: (i) la consolidación fiscal para atajar el déficit público (ya se habla de algunas propuestas: recorte del gasto público o la polémica revisión del Pacto de Toledo); y (ii) la reforma laboral para corregir los problemas estructurales de la economía española a la hora de generar y destruir empleo. De las dos, hoy quiero hablar de la segunda.

Una reforma laboral profunda es condición imprescindible, aunque no suficiente, para que la economía española vuelva a empezar una etapa de crecimiento sostenido. Esta reforma es necesaria por tres razones fundamentales. Primero, para reducir las desorbitadas cifras de paro que sufre nuestra economía. Segundo, para que el sistema bancario no se vea tensionado, todavía más, debido al presunto aumento de la morosidad resultado de las abultadas cifras de desempleo. Finalmente, la reforma laboral es también un elemento imprescindible dentro del plan de consolidación fiscal y que este pueda ser ejecutado con éxito.  Si no conseguimos atajar el problema del paro, las cuentas públicas se debilitarían por dos vías: por un lado por el aumento del gasto en prestaciones sociales, ya desorbitado; y por otro lado, por una disminución de los ingresos, porque estos millones de parados apenas aportan ingresos a las arcas públicas.

Dinamizar la economía pasa, inevitablemente, por corregir los desequilibrios acumulados durante la etapa expansiva, esto es, una pérdida sostenida de competitividad, un abultado déficit comercial y un sobredimensionamiento de muchos sectores (principalmente el sector de la construcción). Por eso, resulta imprescindible dar más flexibilidad al mercado laboral a la hora de fijar salarios y condiciones laborales para así mejorar la competitividad dentro de la unión monetaria donde ya no cabe la devaluación. De esta forma se podrán ajustar los diferentes sectores y reubicar los recursos productivos hacía aquellos sectores que sean más competitivos.

La lista de medidas correctoras a incluir en la reforma laboral es muy larga pero destacan dos de fundamentales: establecer una modalidad de contrato indefinido que no disuada a los empresarios a contratar de forma indefinida, y descentralizar la negociación colectiva. En primer lugar, parece obvio que hay que mirar de facilitar el ajuste de plantilla aquellos trabajadores con contrato indefinido de manera que no sea disuasorio para el empresario generar empleo. En segundo lugar, y quizás el aspecto más relevante de la reforma laboral, sindicatos y patronales – sí, patronales también, ya que nadie quiere tener el conflicto laboral en la puerta de su empresa  –, tienen que dejar más margen de libertad y actuación a empresarios y trabajadores para que estos fijen libremente las condiciones de trabajo que mejor atiendan a sus intereses. En otras palabras, es necesario descentralizar la negociación de las condiciones laborales a la realidad particular de cada empresa.

Este punto es fundamental porque de él depende en buena medida que la economía española pueda transicionar hacía un modelo productivo de más valor añadido. Lo que denominamos “modelo productivo” es, en palabras del propio MAFO, el resultado de los rasgos estructurales e institucionales, yo subrayó institucionales, de una economía (ver Economía Sostenible). El modelo que tenemos es inseparable de nuestro marco institucional y, si queremos que nuestra economía avance hacía un marco basado en sectores de mayor productividad,  resulta imprescindible dotar a nuestro marco laboral de la flexibilidad necesaria para realizar esta reasignación.

En suma, si bien la reforma de nuestro mercado de trabajo no es condición suficiente, es condición completamente imprescindible para que nuestra economía se ajuste y pueda mejorar su competitividad y empezar a salir de la difícil coyuntura en la que se encuentra en la actualidad.

3 Responses to La reforma laboral y su urgencia

  1. blaufosc says:

    Fundamentalmente de acuerdo. Pero, viendo la “facilidad” con la que hemos llegado a una attísima tasa de paso, de veras es necesario flexibilizar más el empleo? no parece que los empresarios hayan tenidos muchos problemas en ajustar sus plantillas.

    También es cierto que se ha generado mucho paro por el cierre de empresas y que estos casos son distintos: no es lo mismo quedarse sin trabajo que quedarse sin su trabajo. Puede perderse por despido o perderse por desaparición. En ese sentido seria interesante conocer qué parte del paro es atribuible a qué causa.

    Y finalmente, una duda: sabiendo que a nuestros sindicatos les falta cierta dosis de realidad y modernidad, uno se pregunta si a los empresarios no les pasará lo mismo. De veras creemos que el empresario español es como el empresario alemán, holandés o danés?

  2. luistorras says:

    Blaufosc,
    Muy de acuerdo con tus observaciones. Sin duda, con la elevada tasa de paro, resulta curioso decir que le falta flexibilidad a nuestro mercado laboral. Sin embargo, es cierto que los elevados costes de despido y la elevada regulación laboral actúan como elementos disuasores a la creación de empleo perjudicando a la postre al más débil, el jóven que quiere acceder por primera vez, o consolidarse, en el mercado de trabajo. Esta falta de felxibilidad, sobretodo a la hora de fijar las condiciones laborales según la realidad particular de cada compañía, es un handycap más qeu dificulta la creación de empleo. No en vano, la tasa de paro de los jóvenes (22-34 años) es muy superior al 20 por cien, con el coste social y económico que esto supone en el corto y largo plazo.

    Al final, la idea que ha de quedar clara es que nuestro marco institucional, sobretodo en el ámbito de la regulación laboral, ha quedado obsoleto. Es un modelo caduco, que no se ajusta al entorno competitivo en el que se encuentra nuestro sector productivo, y ha día de hoy, es una importante remora que limita nuestro potencial de crecimiento en el largo plazo.

    Finalmente, estoy muy de acuerdo con tu reflexión final con respecto a Sindicatos y Patronales. Ambas asociaciones, sobretodo las primeras no nos engañemos, reciben un fuerte apoyo financiero e institucional con una fuerte sobreprotección y sobredimensionamiento de sus representados. Han dejado de ser asociaciones voluntarias, para convertirse en asociaciones fuertemente intervenidas (con la excepción de las patronales históricas de empresarios como Foment del Treball, que preside Juan Rosell y dirige Joaquin Trigo, que tienen una larga y dilatada trayectoria de apoyo incondicional a la economía de mercado). En cualquier caso, es cierto que El Corte Inglés, por poner un ejemplo claro y conocido, no apoyaría una reforma laboral que le supusiese tener que negociar él personalmente con los trabajadores de su empresa. Al final es traer el conflicto laboral a las puertas de la empresa lo que nadie quiere. Pero resulta un paso imprescindible para que los salarios puedan ajustarse de forma independiente entre empresas y sectores según la competitividad de los mismos.

    La lucha contra el status quo esta servida. Al final, las reformas (y más en época de crisis) no son más que cambios que aproximan nuestras economías al ideal capitalista y de libre mercado, y como ya se encargo de señalar Ludwig von Mises, el capitalismo es tan impopular entre todas las clases sociales, porqué no regala ni promete nada a nadie.

    Un saludo!

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