No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustía como el día nace de la noche oscura. En la crisis nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajaremos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenzadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Albert Einstein

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2 thoughts on “Einstein

  1. De acuerdo. El capitalismo de ESTADO (subrayo) nos ha llevado a la crisis. Es la hora de superar la crisis, es la hora de desmontar el estado y su sistema monetario-financiero fuertemente intervenido. Pero dado que el encargado de empezar la tarea es el gobierno, no esperemos ilusamente que lo haga. No crime without punishment. The politicians and CEO of financial and banking institutions should be prevented of continuing in power without proper restitution of the damage that have caused.

  2. Desmontar el estado. Suena interesante, no lo niego. Pero siempre que oigo hablar de desmontar el Estado me pregunto por las alternativas. Normalmente hay dos: el Libre Mercado y el Comunismo (y cada cual con sus variantes). Del Comunismo no hace falta hablar demasiado, suficiente superado por la historia está ya. Pero me sorprende la alusión constante al Libre Mercado.

    Tanto Comunismo como Libre Mercado tienen en común que son sistemas perfectos sobre el papel. Eso es innegable. Ambos presentan un modelo elegante, simple, fácil de comprender. En boca de sus respectivos adalides, uno no entiendo como la gente no se echa a la calle a pedir su instauración inmediata.

    El problema de los modelos perfectos sobre el papel es que no suelen resistir el contacto con la realidad. El Comunismo no lo consiguió. Y si recordamos las andanzas de los Chicago Boys por América Latina y de sus sucesores por Europa del Este, haremos bien en guardar la pirotecnia y no tirar muchos coetes.

    Que el Capitalismo es el mejor sistema (menos malo, si se quiere) que tenemos, es cierto. Ha llevado un bienestar sin parangón en la Historia (así, con mayúscula) a todos aquellos lugares que lo han adoptado. Pero, precisamente, un Capitalismo sin bienestar es un Capitalismo sin sentido. La riqueza y el crecimiento deben estar al servicio de la humanidad, no al revés. Hacerlo al revés es no querer conocer la Historia (sisisi, una vez más en mayúscula)y no ver que no es soportable (ni sostenible, ni posible) ser rico rodeado de miserables. Con echar una mirada a 1789 deberiamos tener suficiente.

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