Más burbujas

Todavía no hemos digerido las distorsiones de la burbuja en el sector inmobiliario fruto de los perversos incentivos de la política monetaria orquestada por los bancos centrales, que ya queremos meternos en otra. En efecto, el ejecutivo socialista ha decidido que como el mercado no compra coches eléctricos es el momento para apoyar dicha industria con un plan de 590 millones de Euros (no hay para pagar las pensiones, pero si coches eléctricos).

Dicho plan tiene una multitud de contra indicaciones para nuestra ya maltrecha economía. En primer lugar, dicho plan debilitará, aún más, las finanzas de la nación. Al final, el coste del presunto impulso (nadie nos garantiza que vayamos a ser potencia mundial de coches eléctricos de aquí dos años) es de casi 8.500 EUR por contribuyente a repartir en los próximos dos años. En efecto, esto tendrá que ser financiado con impuestos futuros provenientes del tejido productivo. De esta forma, penalizamos aquellas partes de la economía que podrían ser realmente “brotes verdes” de recuperación, añadiría sostenible, para darles un palo más mientras inflamos un sector del que no sabemos nada, y que probablemente sólo se sostenga mientras reciba inyecciones de dinero público (que irán a parar a las manos de los de siempre) con cargo al contribuyente.

Tampoco está claro que sea más ecológico un coche eléctrico, ya que el coste medioambiental de la fabricación de las baterías y de la generación eléctrica que hace falta compensan las emisiones de CO2 por otras vías, siendo una manera, hoy por hoy, muy poco eficiente de moverse (al final lo más ecológico es ir a pie, o no ir y llamar por teléfono, o transporte público, o el coche. De hecho, ni Zapatero ni sus ministros contemplan en su plan utilizar el coche eléctrico como coche oficial). También resulta elevado el coste de recursos adicionales que se han dedicar a esta industria: sistemas de enchufes, técnicos especializados y un largo etcétera. Todos ellos, como ahora veremos, recursos materiales y humanos que podrían ser empleados en industrias orientadas a necesidades que realmente fuesen demandadas por el mercado.

Como siempre el coste es doble (recordemos el marco conceptual de análisis de Bastiat). Por un lado está la carga añadida de presión fiscal al sistema (que por otro lado, es lo último que necesitamos ahora). Y por otro lado, tenemos el efecto, aún más perverso si cabe, que es el coste de oportunidad implícito que dichos planes tienen sobre la economía productiva. En efecto, por cada empleo generado en una industria protegida o subvencionada, ya sean los choches eléctricos o las renovables, tiene un coste en términos de reducción de empleo potencial en otras áreas de la economía. Con el agravante de qué mientras que la economía productiva y de mercado es sostenible porque se sustenta sobre necesidades reales, los puestos generados en base a estímulos fiscales duran lo que dura el estímulo convirtiendo dichos planes de gasto público en juegos de suma negativa.

En un entorno de recursos escasos, sólo la disciplina de las dinámicas del mercado son capaces de discernir el orden de necesidades y prioridades de los consumidores y dirigir dichos recursos hacia aquellos fines que son más productivos. Seguramente consigamos que se innove en el campo de los coches eléctricos si se invierten 175 millones (como dice el plan) en I+D en proyectos relacionados. El tema está, en qué esos 175 millones de EUR hubiesen sido gastados, o invertidos, o ahorrados, en asuntos considerados por el conjunto de la ciudadanía como más prioritarios. En nuestra actual coyuntura, necesitamos liberalizar mercados (empezando por el de trabajo), fomentar el ahorro (privado y público), cortar la hemorragia del gasto público, y reducir el tamaño de las administraciones públicas. El nuevo plan de Zapatero va completamente en la dirección opuesta y constituye una patada en los riñones a nuestra débil y frágil economía. Nuevamente, un paso en falso hacía la que puede ser la próxima gran burbuja, la burbuja de la sostenibilidad.

3 Responses to Más burbujas

  1. asteribcn says:

    Simplemente genial.

  2. blaufosc says:

    Interesante análisis, con el que comparto muchas cosas. Me gustaría apuntar, empero, que lo interesante sería adelgazar el Estado para tener una estructura más ágil y útil, no para tener un Estado enano. No soy de los que cree en el Padre Estado ni en que el Estado me solucione la vida, pero sí en el Estado que al menos mitiga lo que que injusta tiene toda sociedad humana.

    Por lo demás, completamente de acuerdo con el análisis sobre los vehículos eléctricos: aunque es un campo interesante y es evidente que vamos hacia allí, reestructurar la economía española no se consigue hinchando artificialmente otro sector, sino apoyando los que ya despuntaban sin -o casi sin- apoyo público.

  3. Daniel Díaz says:

    Escribo para felicitarle por la primera afirmación del artículo. Podría ser el inicio de un artículo a modo de parodia de los blogs de su misma línea, incluso he tenido que leerla varias veces para convencerme de que lo dice usted en serio. Está claro que la realidad supera a veces a la ficción. Ahora resulta que esta crisis la ha causado la perversa política monetaria de los bancos centrales, hay que ver, y el resto del mundo sin enterarse!!!

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