Hacer política

En las últimas horas, y cómo ya esperaban muchos analistas, los mercados financieros nos han vuelto a dar un severo toque de atención: los inversores están perdiendo confianza en “España S.A.” a marchas forzadas y el Ibex se desploma por momentos. Desde esta tribuna llevamos semanas insistiendo en la necesidad de emprender reformas y cortar la hemorragia del gasto público. Evidentemente, Zapatero ni ninguno de sus ministros nos lee. Ni a nosotros, ni por lo que parece a nadie.

¿Por qué nos castigan los mercados? Pues por la falta de proyecto de nuestro Presidente que ha sido incapaz de articular nada que se asemejará remotamente a un plan para sacar a España airosa de la crisis. Por el contrario, la estrategia del gobierno se ha centrado en las palabras y movimientos erráticos y confusos que han acrecentado, aún más, la sensación de descontrol e improvisación del Gobierno en su conjunto. Palabras vacías y huérfanas que han acabado con la paciencia de los inversores que han decidido no renovarnos los préstamos que les debemos. Estos próximos días escucharemos todo tipo de teorías conspirativas y confabulaciones en contra de nuestro Presidente. Ya se sabe que todo estadista necesita de sus fobias y fantasmas. Sin embargo, nadie especula contra una economía sana que hace los deberes. Al final del día, España lleva dos años de deriva en materia de política económica que a día de hoy tiene difícil solución.

En una reciente entrevista, Luis de Guindos señalaba algunas de las claves que hay que tener presente a la hora de hacer política económica. Esta tiene que ser creíble y coherente. Tiene que ser clara e interpretable por los mercados. Parece obvio pero nuestro Presidente parece no tenerlo claro. El profesor Juergen Donges lo enfatizaba de forma clara: “es mejor un mal plan que la ausencia de uno”. Al final si de algo recelan los inversores es de la incertidumbre. Del qué pasará. Y eso es justamente lo que esta aconteciendo en España desde hace dos años. Un político conservador señalaba de la política de Zapatero lo siguiente: “se ve que no pretende nada, y lo ha conseguido”. Hace tiempo que parece que nadie gobierna el barco. Es hora de hacer política y es hora de hacerlo ya. Sin demora alguna.

Acumulamos un doble retraso. Por un lado, muchas de las dolorosas reformas (y me refiero sobretodo a la modernización de nuestro marco laboral) se tenían que haber abordado durante la época de bonanza. Una vez instalados en la crisis, aunque dolorosas, dichas reformas eran imprescindibles para que la economía española volviese a crecer pero decidimos no hacer nada. Ahora dichas reformas nos vendrán impuestas desde fuera. Ahora son los inversores extranjeros los que nos van a imponer la agenda política. Nuevamente me permito recordar las palabras de Maquiavelo: “las batallas nunca se evitan, únicamente se posponen y siempre en contra tuya”.

3 Responses to Hacer política

  1. amartinoro says:

    Muy bien traida la cita de Maquiavelo..
    Hace un tiempo publicaba un artículo que me receurda a algunas de las ideas que planteas sobre los planes de política económica y la incertidumbre: http://www.libertaddigital.com/opinion/angel-martin-oro/hipocresia-improvisacion-e-incertidumbre-50884/

    Pero no tengo tan claro que sea mejor un mal plan que una ausencia de plan. Quizás sea por confusión en términos… Huerta de Soto se felicitaba hace un año o dos de que el gobierno socialista no estuviera haciendo prácticamente nada. La verdad es que el tiempo creo que no le ha dado precisamente la razón.. o bien entendí mal sus palabras. La estabilidad y coherencia en un plan podría consistir en un plan claro de nacionalizaciones nada discrecionales y bien previstas según calendario…

    PD. cuida con lo que dices de “españa S.A.” que esa está vivita y coleando!! http://www.espanasa.com/ jaja. Como te lea Huerta…

  2. luistorras says:

    jejeje

    Yo también he oido el mensaje de Huerta de Soto con respecto a lo “bueno” de no tener un “plan”. Sin embargo, y desde la perspectiva Austriaca, lo que se temía Huerta, y con razón, era un plan de estímulo decididamente expansivo, más aún de lo que ha sido, que hubiera podido impedir el ajuste a la baja de nuestra economía. Sin embargo, este ajuste básicamente se ha producido vía desempleo haciendo insostenibles las cuentas de la nación en el largo plazo. Ahí es donde se echa en falta un plan de acción que hubiese previsto las reformas necesarias para no sólo facilitar el ajuste, sino además para que este no se efectuará de esta forma tan drástica, sino mediante un ajuste más limpio.

    En cuanto a otras medidas de corte intervencionista, sin duda estas hubiesen sido menos perniciosas si hubiesen seguido un plan de ruta que hubiese acotado, al menos un poco, la discrecionalidad que caracteriza cualquier intervención Estatal y que por añaduría hubiese dado algo más de confianza a los mercados…

    A ver que pasa. El problema es que España, el gobierno, se esta quedando contra las cuerdas. Cada vez la premura es mayor y peor la situación. Perder la iniciativa de la agenda política es muy peligroso y a día de hoy uno de los escenarios es que las medidas y las reformas nos vengan impuestas por la UE (en parte los objetivos de estabilidad presupuestaria de Bruselas es el paso previo a que también nos impongan cómo conseguir dichos objetivos). Hoy más que nunca se echan de menos buenos estadistas capaces de dar un golpe de timón liderar una reforma económica sensata que nos permitiese disipar definitivamente las dudas sobre nuestra solvencia.

    Saludos!

  3. amartinoro says:

    Muy buenos matices. Aun así creo que Huerta decía que los estímulos aplicados eran muy pequeños y no iban a causar demasiado daño al ajuste.. no estoy seguro de esto, pero sí me suena habérselo escuchado.

    Estoy de acuerdo en que partiendo de unas condiciones iniciales estructurales muy pobres como las de España, es necesario HACER ALGO. Obviamente, no en la dirección intervencionista, sino en liberalizar mercados y evitar que el déficit público se dispare, al menos recortando gastos mientras los “estabilizadores automáticos” hacen su discutible pero automático trabajo… Dirán que en la época de auge tuvimos superavit, que teníamos un colchón financiera para las vacas flacas… pero creo que la realidad ha mostrado que ese colchón era ficticio, y que el superavit dependía totalmente de la burbuja…

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