España en tiempo de descuento (publicado en elEconomista)

En las últimas horas, y como ya descontaban muchos analistas, los mercados financieros nos han vuelto a dar un severo toque de atención: los inversores están perdiendo confianza en España S.A. a marchas forzadas, y el Ibex se desploma por momentos.

Desde hace meses, estamos insistiendo en la imperiosa necesidad de emprender reformas estructurales y cortar la hemorragia del gasto público como únicas salidas posibles a la difícil coyuntura en la que nos encontramos y, a la postre, recuperar la credibilidad sobre nuestra solvencia futura en los mercados. Evidentemente, ni Zapatero ni ninguno de sus ministros nos lee. Ni a nosotros, ni por lo que parece, a nadie.

¿Por qué nos castigan los mercados? Con independencia de nuestras cifras de endeudamiento o el efecto contagio derivado de la crisis griega, los mercados nos están penalizando por la falta de proyecto del ejecutivo socialista, que ha sido incapaz de articular nada que se asemejara remotamente a un plan de acción para hacer frente de manera solvente a la crisis. Por el contrario, la estrategia del Gobierno se ha centrado en las palabras y en movimientos erráticos y confusos que han acrecentado, aún más, la sensación de descontrol e improvisación a los inversores internacionales. Palabras vacías, huérfanas de una acción política clara que difícilmente devolverán la solvencia a la economía española y que han acabado con la paciencia de nuestros prestamistas.

Estos próximos días escucharemos todo tipo de teorías conspirativas y confabulaciones en contra de España y su Ejecutivo: todos necesitamos de un chivo expiatorio, y ahora la culpa es de los especuladores internacionales. Llevamos más de dos años a la deriva en materia de política económica, y no hacer nada ya es optar por una estrategia. Una estrategia errónea, como ahora se esta demostrando.

En unas recientes declaraciones, Luis de Guindos señalaba algunas de las claves a la hora de llevar a cabo una política económica efectiva. Fundamentalmente, ésta tiene que ser clara e interpretable por los mercados financieros. Es importante que los objetivos y la agenda política en materia económica se transmitan de forma clara a los inversores y se cumpla en el transcurso del tiempo. De la misma forma que una compañía presenta su plan de negocio a sus accionistas y prestamistas, también los países tienen que transmitir credibilidad con respecto a su endeudamiento. Parece obvio, pero nuestro presidente parece no tenerlo claro. El profesor Juergen Donges iba aún más lejos al afirmar en una entrevista la semana pasada: “Es mejor un mal plan que la ausencia de uno”. Al final, si de algo recelan los inversores es de la incertidumbre. El dinero es muy miedoso. Resulta bastante ilustrativa la descripción que un político conservador hacía sobre la política de Rodriguez Zapatero: “Se ve que no pretende nada, y lo ha conseguido”.

La economía española está en tiempo de descuento. Acumulamos un doble retraso. Por un lado, muchas de las dolorosas reformas (y me refiero, sobre todo, a la modernización de nuestro mercado de trabajo) se tenían que haber abordado durante la época de bonanza. Una vez instalados en la recesión, aunque aún más dolorosas, dichas reformas resultaban imprescindibles para que la economía española volviese a crecer, pero decidimos no hacer nada. Ahora se tendrán que llevar a cabo con la premura que nos venga impuesta de fuera.

Estamos en una dinámica autodestructiva con pintas de acabar en tragedia griega si nadie lo remedia. Para romper este círculo vicioso, insistimos una vez más, las reformas estructurales resultan un elemento imprescindible. Y es que, como muchas veces me recuerda un buen amigo en estos casos, citando a Maquiavelo: “Las batallas nunca se evitan, únicamente se posponen y siempre en tu contra”.

España en tiempo de descuento

One Response to España en tiempo de descuento (publicado en elEconomista)

  1. […] Sin emabargo, este plan de contingencia muy probablemente se quede corto. No sólo se queda corto en la reducción del gasto que necesita nuestra economía, los recortes no atacan todavía partidas decisivas como las Pensiones ni incluyen reducciones drásticas en el número de funcionarios, anque se han dado pasos en la dirección correcta, sino que es excesivamente optimista en la proyección de los ingresos futuros. Estas proyecciones el Banco de España no se las cree, y lo que es peor, nuestros acreedores tampoco. En cualquier caso los pResupuestos del Gobierno estiman un crecimiento del 1,3 para 2011, el FMI por su parte lo estima en tan sólo un 0,7%, y proyecta una contracción del 0,3% para el presente curso. Los mercados financieros tienen monitorizada al céntitro nuestra economía y no tolerarán ningun “susto” adicional con respecto a nuestras finanzas. Como dijimos en su día, España está en tiempo de descuento. […]

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