La pelota no entra por azar

Ahora que se acercan las elecciones a Can Barça parece un momento propicio para hacer balance sobre el estado de la institución y aprovechar la ocasión para repensar como mejor se le puede dar un nuevo impulso al club que lo consolide como uno de los mejores del mundo. Laporta, con sus errores y aciertos tanto en contenido como en forma, pasará como uno de los grandes Presidentes del club en toda su historia.

En primer lugar, Laporta y su equipo, me permito enfatizar la palabra equipo, han modernizado el club profesionalizando su gestión. El Barça ha dejado de ser, sobretodo en lo deportivo, un club presidencialista en donde es el presidente el que decide las grandes cuestiones deportivas, para pasar a tener un modelo de gestión que identifica y separa correctamente la función económica, de la deportiva y la social. No sólo se ha diseñado de forma correcta el modelo sino que se ha creído en él y se ha cumplido de forma estricta: desde 2003, dos entrenadores y un solo director técnico. En este aspecto, se ha de sumar el acierto de apostar por un modelo y estilo de juego acorde con la institución y respetar este modelo asumiendo los riesgos que tiene jugar al ataque y apostar por el fútbol espectáculo.

En segundo lugar, Laporta ha dado el salto global del club multiplicando por tres los ingresos y modernizando el modelo económico. Ferran Soriano en su libro sobre el mundo de la empresa y el fútbol, La pelota no entra por azar, señalaba la importancia de saber a qué juegas, esto es definir con acierto cuál es tu mercado – a quién te diriges –, y en función de que tipo de club quieras ser – global o doméstico –, diseñar el modelo de negocio, de club, adecuado para cumplir dichos objetivos. El Barça tiene una vocación de club global, capaz de aspirar a todos los títulos siempre, y jugando un fútbol espectáculo. Para eso necesitas contar con los mejores jugadores: de casa y de fuera. Y para eso necesitamos ingresos, y estos a su vez se consiguen si tu equipo genera audiencia televisiva por un lado (jugando muchos partidos y jugando un fútbol atractivo), y generando ilusión, que generalmente se traduce también en venta de camisetas. Estamos ante el famoso círculo virtuoso.

El Barça ha sabido posicionarse de forma brillante durante los últimos años. El acuerdo de Unicef, el fichaje de Ronaldhino, el fútbol vistoso y al ataque de Rijkaard y Guardiola, la apuesta por Iniesta y Xavi, el juego mágico de Messi, la actitud poco beligerante y prepotente de sus jugadores, la discreción y seriedad de sus dos entrenadores, o incluir la senyera en la camiseta son decisiones que refuerzan el posicionamiento del club en una dirección muy determinada. Un club comprometido con la sociedad, con el fútbol espectáculo, que aspira ha practicar el mejor fútbol del mundo, y que no renuncia a su catalanidad, sino que la integra en su ADN de forma natural y la proyecta del mismo modo al exterior.

A día de hoy el posicionamiento del club es uno de sus principales activos junto con la Masia y una cultura y modelo de juego claro y bien definido. En cualquier organización es importante tener una cultura, una manera de hacer, una visión de hacer las cosas, que te permita orientarte y permita a los de fuera adaptarse. En este sentido, la gran herencia del estilo del “dream team” de Cruyff y la escuela Ajax ha sido asentar unas bases de jugar un fútbol espectáculo que se han ido transmitiendo en las categorías inferiores de tal forma que el esquema de juego se ha ido asimilando con el tiempo hasta el punto de que en la actualidad entrenador y pilares de la plantilla se han educado en el mismo estilo de fútbol.

Finalmente esta la gestión social y institucional. No es fácil. Quizás la excelencia institucional sea lo más difícil de lograr en un club como el Barça. Se trata de representar a más de 140.000 socios, no sólo en Catalunya, sino también en España y en el mundo. Y por otro lado, también se trata de presidir una institución con más de 100 años de historia, con unas raíces y una relevancia en el entramado social y civil catalán muy relevante que no puede ni debe se ser ignorado. En suma, la presidencia del Barça exige dotes diplomáticas, un gran conocimiento del país y de la institución y de su historia, y una gran discreción y humildad para respetar la propia naturaleza espontánea de la institución y no caer en la tentación de querer acentuar una u otra corriente en función de la opinión personal del Presidente en cuestión. Una especie de triple voltereta que requiere de un saber hacer y una educación muy específica.

¿Qué hacemos ahora?

Después de éxito económico, deportivo e institucional del club durante los últimos años, en donde evidentemente no han faltado tampoco los errores, el club inicia, en mi opinión, una etapa de consolidación de dicho modelo. En esto creo que coinciden, al menos en sus intenciones, los principales candidatos. Al final, el modelo ha mostrado su éxito y sus resultados. Ahora se trata de consolidar lo que funciona, el modelo deportivo, dando un nuevo impulso al aspecto económico y social.

El esquema deportivo parece que es el gran acierto de Laporta, apostar por un modelo de juego espectáculo y actuar en consecuencia, y lo que más importante resulta blindar para no caer en el intervencionismo deportivo que pudiese dilapidar la dinámica ganadora y de buen juego del vestuario. Estas dos fuertes apuestas nos han traído el mejor fútbol a nuestro estadio. Como se dice en Catalunya: “pau i que duri”.

En la parte económica, la diversificación de ingresos del club debe continuar. El posicionamiento y marca del club son ahora dos grandes activos que en el mercado global del fútbol pueden y deben ser nuevas y recurrentes fuentes de ingresos para el club. Estos ingresos han de servir para garantizar el modelo de éxito deportivo en lo que se ha venido a llamar círculo virtuoso. Es por eso, que seguir siendo coherente con la imagen de club comprometido con el buen fútbol, con el deporte, comprometido con la sociedad ha de continuar. Además que es hoy ya un motivo de orgullo de la masa social y los simpatizantes del club.

Finalmente, el aspecto social e institucional del club ha de seguir tendiendo hacia la excelencia. No en vano la masa social ha crecido de forma exponencial durante los últimos años y los retos que ello implica son innumerables. El club necesita una continua regeneración para garantizar su transparencia, su buena gestión, y la proximidad con sus socios los propietarios legítimos del mismo.

El 13 de junio hay convocadas elecciones. La mayoría de los candidatos han reconocido como exitoso la gran parte del mandato Laporta, aunque con matices con respecto a los desaciertos y salidas de tono del presidente saliente. En mi opinión, el quid de la cuestión se centrará en la credibilidad del candidato, su seriedad y el contar con un equipo solvente a su alrededor. Qué gane el mejor y, sobretodo, que gane el Barça!

One Response to La pelota no entra por azar

  1. […] no el candidato continuista. Y si bien, las formas tenían que cambiarse (como ya dije en mi post pre-electoral), el modelo había probado ser exitoso y parecía lógico que el siguiente paso […]

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: