La crisis japonesa (I)

Desde principios de la década de los noventa que la economía nipona esta inmersa en un largo letargo económico que ha sido objeto de numerosos análisis. Este letargo arranca después de una burbuja especulativa y la consiguiente crisis financiera y ha llegado a nuestros días por las nefastas políticas económicas llevadas a cabo por los sucesivos gobiernos japoneses desde entonces. En efecto, el intervencionismo político y  las pésimas políticas económicas llevadas a cabo desde entonces que han condenado a Japón a un largo periodo recesivo caracterizado por nulo crecimiento económico y deflación. El objetivo último del artículo es extraer conclusiones en materia de política económica a la hora de enfrentarse a una crisis financiera fruto de una burbuja especulativa como la que ahora atraviesa la economía española para no caer en los mismos errores.

Japón fue la economía que más creció durante el siglo XX en todo el mundo. Esta tendencia se acentúo, aún más, después de la segunda Guerra Mundial. Japón se convertía en el paradigma de economía capaz de generar crecimiento económico y empleo, de generar innovación en sus procesos productivos y exportar sus productos al resto del mundo. Sin embargo, esta situación idílica se vio dramáticamente interrumpida a principios de la década de los noventa por el estallido de una burbuja especulativa en el sector inmobiliario, después de un proceso de expansión crediticia, con su consiguiente crisis financiera y bancaria. Es a partir de este momento, que la economía nipona queda condenada a un largo letargo económico que ha llegado a nuestros días.

La gestación de la burbuja

Los años ochenta fueron un periodo de gran prosperidad para la economía japonesa: crecimiento económico, situación de pleno empleo, y aumento generalizado de los beneficios empresariales. Esta situación empieza a torcerse en 1986 cuando se empieza a gestar una burbuja inmobiliaria a la sombra de un proceso de expansión crediticia en la economía que se extendió hasta 1990 causando graves distorsiones en la estructura productiva de la economía. En efecto y al igual que ha pasado en años recientes en España, esta expansión crediticia, orquestada por el Banco de Japón, sirvió de base para la formación de una burbuja especulativa en el sector inmobiliario, y de activos financieros en general, que fue cociéndose a fuego lento con el paulatino endeudamiento de familias y empresas. En paralelo, durante esta fase de expansión crediticia se cometieron graves corrupciones de los principios tradicionales de prudencia bancaria y contable nuevamente, corrupciones similares a las cometidas durante la gestación de la crisis de las subprime –, lo que acrecentó, aún más, los distorsionadores efectos de una expansión de la masa monetaria sin respaldo de ahorro real. Para hacerse una idea de la magnitud de la burbuja, basta señalar que la capitalización de la bolsa de Japón superaba ampliamente la bolsa americana cuando Estados Unidos más que duplica el PIB de la economía japonesa.

Como ya hemos remarcado, esta fase de “easy money” fue acompañada de un paulatino apalancamiento de familias y empresas que mantenían una confianza muy elevada en el sistema financiero. La economía japonesa estaba, y esta, fuertemente tutelada por el Estado en la figura de los modelos corporativos Keiretsu. Estos son grupos de empresas constituidos alrededor de un gran banco, y en donde el Estado tiene un papel tutelar adoptado por el Ministerio de Finanzas y de Comercio. Esta particularidad de la economía nipona provocó una confianza excesiva en el sector financiero y contribuyó acrecentar el apalancamiento de familias y empresas, si bien el origen de la crisis fueron las laxas políticas monetarias del banco central sin las que es imposible explicar las crisis financieras.

El estallido de la burbuja llega en 1990 por tres vías. Por un lado, el sector de la construcción, que cómo hemos señalado había absorbido la mayor parte de esta expansión crediticia, empieza a mostrar signos de agotamiento y saturación. Por otro lado, la sobre oferta de viviendas se empieza a traducir en bajadas en los precios de los activos inmobiliarios. Por último, la crisis de 1992, que afectó tanto a Estados Unidos como Europa, destinos principales de las exportaciones niponas, hizo el resto. El pinchazo supuso el descenso dramático en los activos financieros – caída dramática de la Bolsa de Tokio –, e inmobiliarios y una rápida subida de los créditos morosos y en default, principalmente créditos por motivos especulativos.

One Response to La crisis japonesa (I)

  1. sebastian says:

    Estimado amigo, me gustarìa saber todas sus reflexiones al respecto . Muchas gracias .

    Sebastian Torres

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: