Estado de la cuestión (resumen)

El presente curso económico ha sido complejo, caracterizado por un cuadro económico recesivo en el que los mercados financieros nos han cerrado el grifo de la financiación limitando, en los meses recientes, más salidas en falso mediante estímulos fiscales alargando innecesariamente el letargo económico. Quiero repasar de forma muy breve los principales asuntos relevantes en el escenario económico mundial y nacional, en particular.

(1) Desequilibrios internacionales y riesgo soberano. Todavía existen riesgos con respecto la estabilidad del sistema económico mundial. Por un lado, China e India siguen acumulando importantes desequilibrios en sus economías. Y por otro lado, un importante número de países, en los que se encuentra España, están en el punto de mira de los inversores internacionales por los desequilibrios en sus finanzas públicas y riesgo soberano. El deterioro de las finanzas públicas ha sido generalizado para casi todos los países de la OCDE, y este endeudamiento aumentará previsiblemente durante el próximo ejercicio (sobretodo mientras la economía no se reactive y vuelva a crear empleo).

(2) Crisis del Euro. Después de una década de funcionamiento correcto de la moneda común, de un tiempo a esta parte han surgido tensiones fruto de la burbuja inmobiliaria, la crisis financiera consiguiente, su efecto sobre el empleo y como consecuencia de esto último, el deterioro de las cuentas públicas y el repunte del riesgo soberano. La crisis fiscal ha afectado aquellos países que arrastran problemas estructurales que afectan a su competitividad dificultando el crecimiento económico en el medio plazo. En este contexto se sitúan los PIIGS: economías altamente endeudadas que arrojan dudas sobre su capacidad de repago de este endeudamiento.

(3) La crisis griega. De entre los PIIGS, sin duda el más mediático, ha sido el caso de Grecia. La economía helena ha emprendido una serie de medidas para cortar la hemorragia del gasto público, falta ver cuanto de creíble resulta el plan. Para algunos analistas, la deuda griega ya ha caído en default y el mercado no se cree ni el plan de reestructuración griego ni los presuntos planes de rescate. Ante un escenario así, que esperemos que no se extienda a otras economías, caben tres alternativas: aumentar el rescate, reestructurar la deuda, o salirse del Euro. Por otro lado, el caso Griego a motivado nuevas reformas en el seno de la Unión: se revisarán los criterios de convergencia y se ampliará el control y la supervisión entre los estados miembros de la unión monetaria.

(4) Crisis económica en España. La mayor amenaza para nuestra economía es quedar condenados a letargo económico (recuperación en “L”), hoy por hoy, el escenario más probable para el próximo curso y, seguramente, el que viene. Durante el ejercicio 2009-2010 se sustituyó el endeudamiento privado por endeudamiento público sin que este hecho estimulase de forma sostenible y clara la economía, de un tiempo a esta parte, el sector público ha empezado su particular plan de austeridad para devolver el control a las cuentas públicas. El coste de este estímulo, ha sido pérdida de confianza y credibilidad en los mercados, y un elevado endeudamiento público que se ha convertido ya en una dificultad añadida para la ansiada recuperación.

La crisis española se presenta en tres aspectos principales: (i) destrucción de empleo y perspectivas de anémico crecimiento económico; (ii) déficit público; y (iii) reestructuración bancaria. La variable clave para invertir la tendencia negativa en estos tres aspectos, y empezar a liberar las tensiones existentes en el sector público y la banca, es recuperar la competitividad. Para esto es necesario un ajuste drástico a la baja de los precios (en especial de salarios), y una liberalización drástica de los mercados.

Para el próximo curso será importante seguir y entender la evolución de los siguientes indicadores, de los que en buena medida, dependerá que la economía se sanea, y podemos reemprender el crecimiento sostenido: (i) endeudamiento del sector privado; (ii) corrección del sector inmobiliario (precio vivienda); (iii) evolución de los costes laborales unitarios (principal síntoma para recuperar la competitividad perdida);  (iv) evolución del déficit por cuenta corriente; (v) tasa de desempleo;  (vi) binomio déficit/deuda público (el gobierno ha emprendido un recorte de 15.000 M€ para reducir el déficit al 3% en 2013); y (vii) tasa de ahorro privado (que se ha disparado del 11% a principios de 2008, hasta el 19% en 2009).

(4b) Reestructuración y recapitalización del sistema financiero. Es necesaria una reforma profunda del sistema financiero para que este vuelva a cumplir su función de catalizador del crédito hacia la economía. Los retos para los bancos y cajas españoles se sintetizan en cuatro grandes aspectos: (i) menor actividad bancaria e hipotecaria; (ii) estrechamiento de los márgenes; (iii) incremento de la morosidad (especialmente preocupante en España que cuenta con una elevada tasa de desempleo); y (iv) riesgo país (y su consiguiente encarecimiento del endeudamiento).

En 2009, después del boom crediticio, el sector bancario registró una contracción del número de créditos concedidos a familias y empresas. El curso que viene será igualmente complicado y el sector se enfrenta a una reestructuración a la baja (algunas estimaciones sitúan el exceso de capacidad en un 30%). Por otra parte, las proyecciones de próximas bajadas en los tipos de interés impactarán de forma negativa sobre los márgenes en tanto en cuanto el tipo de interés tiene un impacto en los activos bancarios. Esta presión en los márgenes se trasladara a las cuentas de resultados de los bancos. En este sentido, se estiman caídas del 20% en los ingresos de Bancos y Cajas.

Otro gran foco de tensiones para el ya frágil sistema financiero, son las elevadas cotas de morosidad, que ya superan en la mayoría de casos el 5%, con caídas igualmente importantes en los ratios de cobertura que han pasado de c. 220% para 2007 al c. 58% en 2009. Finalmente, nuestro sistema financiero también se esta viendo afectado por el repunte de nuestro riesgo país, lo que dificulta sus condiciones de financiación. Este incremento en los costes de financiación ha dado lugar a la llamada “guerra del pasivo” en la que las entidades financieras se han lanzado a la carrera para captar el mayor volumen de ahorro privado posible (financiación minorista mediante ofertas de depósito atractivas).

El FROB tiene como objetivo reestructurar las Cajas de Ahorro para reducir el exceso de capacidad y mejorar la solvencia. Las necesidades de capital son igualmente importantes y es un requisito imprescindible para que el crédito fluya normalmente. Estas necesidades de capital se sitúan en una horquilla entre los 20.000-70.000 M€.

En suma, la economía española necesita de un plan económico integral que incluya estos tres elementos clave, sin los cuáles es imposible que la economía se recupere: (i) Ajuste presupuestario; (ii) Reforma laboral; y (iii) reforma del sector financiero.

(5) Otros asuntos menores:

(5a) Estados Unidos. La Administración Obama ha optado por una respuesta keynesiana a la crisis lo que se ha traducido en un abultado endeudamiento público que esta batiendo récords históricos. Con esta difícil coyuntura, Obama esta afrontando la reforma del sistema financiero (que implica un mayor control sobre las entidades de Wall Street por parte de la Fed), y la reforma del sistema sanitario que a puesto a prueba su popularidad y que podría agravar, aún más, los desequilibrios en las finanzas públicas estadounidenses (de ambas reformas hablaremos el curso que viene).

(5b) Reino Unido. La nueva administración liderada por el tándem Cameron/Clegg ha optado por emprender un plan de austeridad para reequilibrar las finanzas públicas (siguiendo las tesis que ha defendido la cancillera Alemana, Angela Merkel, desde el continente). La economía Británica acumula graves desequilibrios fruto de un elevado apalancamiento (público y privado) y su sector financiero ha estado muy expuesto a la crisis de las subprime. La inyección de credibilidad y confianza que ha supuesto el nuevo gobierno ha supuesto una tregua por parte de los mercados, cabe esperar que Cameron/Clegg sepan administrar esta tregua con inteligencia y devuelvan el equilibrio a las finanzas públicas.

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