Una mala e incompleta reforma laboral

Hace dos semanas, vivimos una jornada de huelga general. Dejando a un lado sus implicaciones, idoneidad y seguimiento, dicha huelga venía motivada por una reforma laboral que según los sindicatos no favorece los intereses de los trabajadores. Seguramente sea así aunque no por los mismos motivos que arguyen los propios sindicatos. En cualquier caso, se trata de una reforma tímida, incompleta que no trata los principales temas

En primer lugar, huelga decir que se trata de una Reforma completamente necesaria e ineludible con independencia o no de la crisis financiera internacional. En efecto, la reforma (liberalización) de nuestros mercados de trabajo es una condición sine qua non para nuestra recuperación. En este sentido, es una reforma que llega tarde y que se ha escabullido de la agenda política por estar convenientemente encubierto por el bálsamo de dinero fácil que ha caracterizado el periodo 2002-2006, primero, y por tratarse de una reforma muy impopular que tiene que enfrentarse a numerosas resistencias de grupos e intereses creados. No en vano, la burbuja crediticia ha camuflado nuestro deficiente marco laboral que incluso en plena efervescencia económica a finales de 2006 no consiguió bajar la tasa de paro del 8% para el conjunto de la economía, un 6% en el caso particular de Catalunya.

En cualquier caso, la reforma es incompleta y no aborda una de las cuestiones claves en este asunto que no es otro que es el de avanzar en la paulatina liberalización de los mercados de trabajo, paso ineludible para acabar con la dualidad de nuestro mercado de trabajo y garantizar mejores condiciones de trabajo a las generaciones futuras. La reforma aborda dos temas principalmente: reduce de forma muy importante los costes de despido si se dan causas económicas objetivas al tiempo que trata de homogeneizar las indemnizaciones de los contratos temporales e indefinidos para fomentar el uso del contrato indefinido y reducir la alta temporalidad (junto con el paro, otro síntoma claro que nuestras instituciones laborales son claramente deficientes). Por partes.

La Reforma reduce la indemnización por despido en los contratos indefinidos: de los históricos 45 días por año trabajado a 20 (de los que además la empresa sólo tendría que pagar 12) siempre y cuando este contrato se rescinda por causas económicas objetivas. Sin embargo, la ley no específica estas causas de una forma clara dejando al juez la última palabra sobre la escisión de un contrato laboral. El Ministro Corbacho intentó que se aprobase el texto especificando que las causas económicas objetivas eran 6 meses en pérdidas pero la medida no encontró el consenso. De esta manera se genera una gran incertidumbre aunque es justo decir que es una medida que a priori ha de beneficiar sobretodo al empresario.

Por otro lado, esta medida pretendía ahondar en el segundo gran objetivo de la reforma laboral, esto es incentivar la contratación indefinida homogeneizando la indemnización por despido a la del contrato temporal. Sin embargo, esta incertidumbre regulatoria que mencionábamos con anterioridad que deja al juez la última palabra, genera inseguridad jurídica con lo que sin duda actuara de forma disuasoria aquellos empresarios realmente decididos a convertir contratos temporales en fijos.

En suma, es una mala e incompleta reforma laboral que no afronta el verdadero problema de nuestro mercado de trabajo que es su profuso intervencionismo, falta de flexibilidad del sistema en su conjunto, su centralismo a la hora de negociar convenios, y poca adecuación a la realidad productiva del país constituida básicamente por autónomos, profesionales independientes, pequeñas y medianas empresas y pequeños comercios y tiendas. Así pues, todavía esta por ver quién le pondrá el cascabel al gato…

2 Responses to Una mala e incompleta reforma laboral

  1. amartinoro says:

    Muy buen artículo.

    Creo que en el 3er párrafo debería decir causas económicas OBJETIVAS en lugar de subjetivas, no?

    Si no estoy equivocado, se han aprobado a lo largo de las ultimas decadas distintas reformas en España tratando de fomentar el empleo por la via de reducir costes de despido por causas objetivas, pero ninguna funciono, precisamente porque los jueces decidian que los despidos no eran objetivos. Pero no estoy seguro sobre esto.

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