¿Dónde invertir?

En mis pasados posts describía de forma sucinta que variables marcarán los avatares económicos en los próximos meses. Describía un escenario con dinámicas contrapuestas en las que coexistían expectativas de inflación con expectativas de deflación. Ahora bien, visto el panorama: ¿dónde invertir? ¿Cómo protegemos antes este escenario nuestro ahorro? En términos generales, desde el estallido de la crisis, los mercados se han mostrado convulsos, erráticos y extremadamente sensibles a cualquier chasquirreo con respecto a las decisiones de Gobiernos y Bancos Centrales y sus políticas en materia económica y sobretodo por sus políticas de rescate. Ante todo, nos enfrentamos a un escenario extremadamente volátil. Dicho esto, y aún a riesgo de convertirme en la bruja Lola y comerme con patatas este post desde la primera letras y hasta el último punto, me atreveré a compartir lo que yo considero pueden ser las grande guías de lo que podemos esperar en los mercados en los próximos meses.

En primer lugar tenemos la renta variable. En 2007, la Bolsa cayó en picado reflejando el crash económico y el pinchazo de la burbuja. Desde entonces, la Bolsa ha ido dando algunas alegrías, principalmente a inversores a corto que se han beneficiado de las políticas de rescate o de subidas en los valores debido a los masivos planes de estímulo. Este patrón se ha repetido en los últimos meses. En efecto, cuando parecía que el estímulo monetario y fiscal estaban completamente agotados, parece que el ‘helicóptero Ben’, como se conocen a las políticas expansivas del Presidente de la Fed, puede volverse a encender mediante la compra directa de activos, principalmente deuda americana, pero también se habla de otros activos financieros como cédulas hipotecarias. El objetivo: evitar a toda costa un escenario deflacionista que podría ser letal para la economía. Sin embargo, la economía sigue adoleciendo de importante desequilibrios estructurales. En mi opinión, estas nuevas políticas serán un fracaso y pueden ser tremendamente dañinas para la economía en su conjunto (ya están generando nuevas burbujas). En este sentido, parece razonable esperar subidas en los mercados de Renta Variable en el muy corto plazo, pero la recuperación todavía esta lejos de ser sostenida.

Del párrafo anterior se concluye que las políticas de demanda están completamente agotadas, también en el aspecto fiscal: los mercados financieros no van aceptar escaladas futuras del binomio déficit/deuda. Todos los países, con sonadas excepciones como es el caso de USA, están retirando, algunos a marchas forzadas, todos los estímulos fiscales con las consecuencias sobre el PIB que ello conlleva. Por su parte, la demanda privada todavía es frágil (por la misma naturaleza de la crisis se encuentra muy apalancada y con expectativas de subidas de impuestos en el corto-medio plazo) así que no es razonable esperar que esta pueda  reemplazar la demanda publica y evitar la caída. El resultado: una más que probable caída (‘double dip’) en el que el PIB, con su efecto sobre la Bolsa, vuelvan a contraerse de forma dramática acentuando el escenario de ‘W’. Estos episodios de expansión de las políticas de demanda, han tenido un efecto colateral con respecto a las cuotas a la exportación de los países ya que han motivado una escalada de depreciaciones competitivas entre las principales divisas: lo que se esta viniendo a llamar ‘la Guerra de las Divisas’. Este aspecto, no sólo incentiva seguir imprimiendo billetes, con los dañinos efectos que esto conlleva, sino que además puede convertirse en la antesala de una oleada de proteccionismo si los países no acuerdan mediadas globales para salir de la crisis. Pretender salir de la crisis a expensas del vecino, siempre ha sido un mal negocio.

En cualquier caso, y sin tener en cuenta lo anterior, el refuerzo en la expansión del crédito por parte de la Fed difícilmente cumplirá con sus objetivos (espero detallar en sucesivos post las consecuencias de estas políticas), con lo que me parece evidente que las bases de nuevos repuntes de la Bolsa serán extremadamente débiles.

Esto significa que el ahorro ha ido buscando alternativas para protegerse. En este sentido, el oro va subiendo en tanto en cuanto se consolida como la única divisa que no se deprecia, mientras el inmobiliario en España evoluciona de forma muy desigual según la zona y el tipo de activo. Es de esperar que el oro siga subiendo en tanto en cuanto no se atisbe un indicio claro de que la recuperación va a ser sostenida, pero muy probablemente lo haga a niveles algo inferiores. En el sector inmobiliario a sufrido un severo ajuste, y su valoración es extremadamente heterogénea con activos ya estabilizados en su valor y otros que son completamente ilíquidos (como bien saben bancos y cajas). Una buena inversión en el mercado inmobiliario dependerá mucho de las circunstancias personales de cada uno, incentivos fiscales que uno se pueda aprovechar y su momento personal.

En suma, la Bolsa puede darnos algunas alegrías en tanto en cuanto nuestro ángulo de inversión sea el de especular a corto. En mi opinión, las bases de previsibles escaladas son todavía débiles y no exentas de posibles correcciones futuras. Resulta esencial comprender lo dramático de nuestra situación y la imperiosa necesidad de realizar un ajuste de naturaleza interna. Todo lo demás son salidas en falso y callejones sin salida que sólo añaden más leña al fuego y, como no nos cansamos de decir desde esta tribuna, posponer lo inevitable.

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