Revueltas en Oriente Medio, subida del crudo y riesgo de estanflación

Desde finales de Enero que la actualidad mundial viene marcada por las revueltas en la región que comúnmente conocemos como Oriente medio y norte de África. La polvareda se inició en diciembre cuando un vendedor tunecino se inmoló como símbolo de protesta ante el régimen de Ben Alí. Lo que en un primer momento pareció como un acto de protesta aislada, pronto comenzó a tener un efecto bola de nieve que acabó con el régimen del Rais tunecino y que ha tenido ramificaciones en otros países, principalmente Egipto y Libia, aunque amenaza con extenderse con similar intensidad a otros países de la región.

Al margen de la incertidumbre política en estos países y el drama civil y humanitario que subyace estas revueltas,  estos procesos de interregno suelen ser muy violentos (el caso de Libia es especialmente preocupante: ya en una fase de guerra civil entre los rebeldes versus afines y mercenarios al servicio del coronel Gadafi), y en cualquier caso, estas revueltas dinamitan 40 años de política internacional por parte de Occidente en la región en donde sucesivos Gobiernos han jugado la carta de la ambivalencia con estos países: poniendo en primer lugar la garantía del suministro energético con independencia de otros asuntos (tema que espero tratar próximamente).

En el corto y medio plazo es difícil prever la posibilidad real de convocar comicios democráticos con garantías en estos países. La mayoría no disponen de un sistema de partidos mínimamente asentado y los procesos de transición serán previsiblemente débiles y por tanto muy inestables. Este hecho hace que estos países estén altamente expuestos a posibles golpes de Estado, principalmente de corte militar o populista, o la irrupción de sucesivas revueltas.

Ahora bien, ¿qué efectos económicos se derivan de las revueltas en el mundo árabe? Esta situación de inusitada incertidumbre en una región ya de por sí inestable podría situar de nuevo el precio del petróleo por encima de los 100 dólares de forma estructural lo que en el medio plazo supondría un nuevo bache (riesgo de double dip) para la economía mundial en su conjunto. Como señalaba la semana pasada Nouriel Rubini, las revueltas en el mundo árabe aumentan el riesgo de estanflación al incrementar las presiones inflacionistas en un escenario de débil crecimiento económico. Un escenario, por otra parte, que ya se estaba gestando incluso antes de las revueltas de Túnez y Egipto.

En efecto, la historia reciente nos muestra como los desórdenes políticos en Oriente Medio conllevan inevitablemente un aumento en el precio del crudo (desde la primera crisis del petróleo 1973 fruto de la guerra árabe israelí), que a su vez han desencadenado, o como mínimo agudizado, tres de las últimas cinco recesiones mundiales. La Guerra de Yom Kippur de 1973 provocó un repentino aumento en los precios del petróleo, causa última del periodo de estanflación global en 1974-1975. La revolución iraní liderada por el Ayatolá Ruhollah Jomeini de 1979 generó también una subida similar que desemboco en el periodo recesivo  1980-1981. Finalmente, la invasión de Kuwait por el régimen en Iraq de Saddam Husein en agosto de 1990 generó un incremento de los precios del petróleo en un momento en que una crisis bancaria ya estaba deprimiendo la economía norteamericana.

Más recientemente, en 2008, cuando los mercados financieros estuvieron al borde del colapso, el precio del barril también se situaba en máximos – más de 140 dólares el barril de Brent –, lo que aumento, aún más si cabe, las tensiones en los mercados.

Hoy nadie se atreve aventurar qué gobiernos podemos esperar después de la sacudida. El escenario base es que las revueltas persistan y seguramente se extiendan a otros países como Jordania, Omán, Yemen, Bahrein, e incluso Arabia Saudi. En cualquier caso, a finales de 2010 el petróleo se situaba en una horquilla entre los 80-90 dólares (caro) y no sólo por factores fundamentales. Es cierto que las economías emergentes, ávidas de recursos energéticos y creciendo a tasas medias del 6%, han empujado con fuerza los precios al alza. Sin embargo, también influían motivos relacionados con el momentum de coyuntura económica: principalmente una demanda motivada por los excesos de liquidez derivadas de las políticas de quantitaive easing impulsadas por la Fed y las tasas de interés próximas a cero a ambos lados del atlántico. A estos factores, ahora tenemos que añadir la incertidumbre adicional sobre previsibles cortes en el suministro lo que añaden presiones inflacionistas al precio del petróleo.

La subida en el precio del petróleo sólo puede tener consecuencias negativas para la economía mundial. Primero, porqué supone una presión inflacionista más a las ya de por sí sobrecalentadas economías emergentes (es importante recordar que el aumento del petróleo tiene un efecto directo sobre el precio de los alimentos, que todavía supone un porcentaje muy elevado sobre la cesta de consumo en los países emergentes).  Este aumento de la inflación, será menos importante, pero también relevante en las economías desarrolladas.

En cualquier caso, para las economías desarrolladas, una subida en los precios del petróleo puede suponer un riesgo añadido para su débil crecimiento aumentándose así el riesgo de una segunda recaída o doble dip.  Las bases del frágil crecimiento en Estados Unidos se sitúan en la compra masiva de activos por parte de la Fed a fin y efecto de rebajar los tipos de referencia de largo plazo y así estimular la inversión en el sector privado. Obama ha hablado del multiplicador de la confianza (sic). Sin embargo, estos objetivos están lejos de alcanzarse, y la barra de libre de liquidez se tendrá que ir retirando a lo largo del próximo ejercicio… las subidas en el precio del crudo podrían acelerar la retirada de las políticas de extraordinaria liquidez al forzar subidas de tipos (aunque leves podrían ser suficientes para dinamitar el crecimiento económico). Por añaduría, parece lógico que este nuevo escenario acentúe la aversión al riesgo de los inversores (y deprima las bolsas como ya esta pasando), y provoque inevitablemente caídas en el consumo e inversión en el corto plazo.

3 Responses to Revueltas en Oriente Medio, subida del crudo y riesgo de estanflación

  1. Pegue says:

    Bueno,

    En este escenario adverso llegan, parejos, un terremoto y un ‘tsunami’. Uno podría pensar que nos hundimos pero lo cierto es que hay muchísimo margen de mejora. Ser más competitvos, reformas laborales, incentivar el talento son pequeñas muestras del trabajo que nos espera. Hay que ponerse las pilas.

  2. PJ says:

    Las revueltas en los países árabes, pese a ser totalmente legítimas, están afectando a muchas empresas de afuera que hacen negocios con estos países. Espero que la situación se resuelva pronto, primero de todo para la tranquilidad de los países árabes que bien se lo merecen, y segundo para que la economía siga creciendo. Los países árabes son ahora mismo un motor para la economía mundial.

  3. Cassidy Tire says:

    Cassidy Tire…

    […]Revueltas en Oriente Medio, subida del crudo y riesgo de estanflación « Enjoy capitalism[…]…

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