Monthly Archives: January 2015

Leones contra dioses, crónica de unos años decisivos para España y Europa

Normalmente los libros sobre actualidad económica pura, casi sin doctrina económica (solo lo que subyace a la selección de los hechos), básicamente con la descripción del relato económico de un país suelen ser más bien pesados y con una muy escasa utilidad práctica. No es el caso del libro “Leones contra dioses” del periodista económico del diario El Mundo, John Müller (@cultrun).

Hay dos elementos que contribuyen a esta excepción. De una parte, la excepcionalidad del periodo vivido, una etapa aún por cerrar (estamos, en opinión de este analista, lejos aún de haber cerrado la primera gran crisis del euro), en donde el orden europeo se ha puesto a prueba como nunca antes en la etapa contemporánea. Y de otra parte, la incontestable solvencia del cronista Müller, que si bien es y ejerce como periodista, cuenta con un sólido criterio económico que le permite explicar y clarificar los diferentes elementos que han ido tomando partido en la intensa actualidad económica que ha vivido el país desde finales de 2008.

De esta forma, el libro constituye un riguroso y desmenuzado relato en donde la crónica política (leones) se da la mano de los mercados (dioses), al tiempo que se nos descubren detalles de la historia que la mayoría de veces queda fuera de plano al leer la prensa económica diaria y de la que aquí se nos presentan diversos destellos que ayudan a conocer los éxitos y fracasos menos visibles de nuestros actuales líderes y también a tener una visión más completa y panorámica de los avatares vividos estos últimos años. Algunas partes del libro ya vale la pena leerlas solo por constituir una potente clase sobre estrategia y negociación, un House of Cards (en sus capítulos más dulces), dentro del complejo y muchas veces inescrutable orden europeo. El grueso del relato lo articula la prima de riesgo –su disparo a las alturas y su posterior bajada– y que, como bien señala su autor, ha sido el catalizador del mayor proceso reformista de España, probablemente desde el plan de estabilización de Dexeus Sardà, Ullastres y Navarro Rubio. A este elemento central, se han ido sumando otros como la crisis del bipartidismo, el conflicto con Catalunya, o los movimientos populistas hoy convertidos en seria amenaza para la economía española y el euro en el corto-medio plazo.

La obra repasa los avatares de la economía nacional a través de las acciones u omisiones de sus principales protagonistas arrojando luz para el posterior juicio por parte del lector de lo que se hizo bien, lo que se hizo mal y lo que se hizo fatal. Una de las bases para que los sistemas democráticos funcionen es contar con ciudadanos responsables e informados. En este sentido, el libro de Müller tiene la virtud de dibujar un relato desapasionado de ningún color político sino más bien de una genuina búsqueda de la verdad.

Mucho se ha hablado en los medios de esta crisis económica (demasiado), pero demasiado a menudo también se habla desde la visceralidad del momento, la frustración natural al narrar según que noticias o, directamente, esta realidad se explican y tergiversa en base a potentes sesgos inconscientes de los responsables informativos. Reconozcámoslo cuanto antes: España es un país Quijotesco y pasional (basta ver la actitud de Artur Mas, por ejemplo, o el voto masivo a una opción política con ideas tan arcaicas como Podemos/Guanyem). La mayor parte de los periodistas económicos del país no buscan la verdad, buscan inconscientemente (y sistemáticamente) todos aquellos hechos que confirman y retroalimentan sus prejuicios. La gente nunca antes había dispuesto de tanta información económica y, sin embargo, la ignorancia y el desconcierto nunca habían sido tan profundos. En este sentido, el libro de John Müller también ayuda a entender el proyecto Europeo y cuál ha sido y es el papel de España en el mismo durante los años de crisis y ayuda a esbozar que podemos esperar en el futuro. El libro incorpora un valioso eje cronológico de la crisis que pronto veremos en los libros de historia económica.

Por su parte, Leones contra dioses, se erige como una crónica personal e íntima, pero al mismo tiempo desapasionado y prudente en sus juicios de valor, de lo sucedido en la historia reciente de España y que constituye un potente testimonio sobre una etapa que urge comprender. Todo lo anterior, de la pluma de un periodista que entiende cómo funcionan los procesos de riqueza (una rareza similar a tener los ojos verdes) y con sólidos valores en materia económica en un momento en donde la información abunda y el criterio escasea. Lectura obligada.

Advertisements

Por un orden social liberal en España (reseña al libro “Por una derecha liberal” de L. B. de Quirós)

El último libro de Lorenzo Bernaldo de Quirós representa una visión liberal, desde su acepción más clásica del termino, abordando tanto la difícil tarea del diagnóstico con especial foco en las instituciones, los principios y los individuos; abordando también el qué debiéramos hacer para recuperar la senda del crecimiento y la prosperidad. El título del libro reza “Por una derecha liberal”, dos conceptos que, como bien señala el propio autor, durante gran parte de la historia de España no han tenido nada que ver llegando en muchos casos hasta ser antagónicos. Al margen de las provocaciones del título, el libro de Bernaldo de Quirós constituye un ensayo del máximo interés y que supone la versión española del fantástico opúsculo de Hayek “Principios de un orden social liberal”.

Armado con principios e ideas, que han brillado por su ausencia en el debate político español desde al menos la última década, B. de Quirós desmonta una por una las tesis por las cuales la actual situación de crisis económica (que nos ha conducido al borde del impago) y desesperación social hunde sus raíces en un “exceso” de liberalismo, en unos mercados desbocados, o en una falta manifiesta de regulación. Por el contrario, el relato de Bernaldo de Quirós explica de manera muy comprensible como la entente entre socialistas y conservadores a la hora pervertir los fundamentos de una sociedad verdaderamente libre basada en la propiedad privada, la libertad de contratos, la responsabilidad individual y una presión fiscal baja constituye la verdadera causa del deterioro en el tejido institucional, económico, político y social que azota las Españas y que supone, coincidiendo con el inicio del reinado de Felipe VI, el momento más complejo y delicado desde la Transición.

En las últimas tres décadas, el foco de la política se ha centrado en desarrollar el estado de bienestar por el cual toda una serie de disposiciones han ido garantizando más y más derechos sociales a unos y otros grupos sociales según gobernasen los “azules” o los “rojos”. Este positivismo normativo, con el tiempo, ha ido diluyendo el concepto de ciudadanía por el cual todos los ciudadanos son iguales ante la ley, al tiempo que ha generado un clima de “guerra civil fría” por conquistar el poder convirtiendo la democracia en una especie de Juego de Tronos. En efecto, en el escenario actual dependerá de si soy trabajador por cuenta ajena, médico, maestro, autónomo, o político que mis condiciones y privilegios serán unos u otros sin que exista una causa objetiva y moral que justifique dichos privilegios o prebendas más que la historia o la conquista democrática del poder.

De esta manera, hemos convertido al Estado en una gran ilusión a través de la cual todos nos robamos los uno a los otros en una maraña de intereses cruzados en donde los verdaderamente necesitados se han convertido en los más olvidados en vez de ser un instrumento de protección de la propiedad, los derechos individuales, la seguridad ciudadana y como garante último del cumplimiento de contratos. Además, el aumento paulatino del gasto público, y una descentralización administrativa desigual y politizada han servido en bandeja un campo fértil para la corrupción política. En efecto, el aumento del volumen de rentas a repartir vía discrecionalidad política, por un lado, sumado a la enorme tentación que supone el enorme poder económico que tienen muchos cargos públicos muchos de los cuales moviendo tan solo una línea dentro de un plano urbanístico pueden enriquecer enormemente al prójimo genera un sistema de incentivos en donde incluso alguien de corazón inmaculado acabaría cayendo en los tentáculos del pecado.

Por eso, la solución al complejo y frustrante para la ciudadanía problema de la corrupción para por fortalecer los mecanismos del imperio de la ley, por despolitizar los órganos de gobierno de la justicia, y por limitar las bolsas de rentas en manos de los políticos al mínimo que sea posible. En la misma línea, hay que fortalecer el derecho a la propiedad privada, hoy menoscabado y pisoteado por multitud de leyes de carácter normativo o positivista que obstaculizan los procesos de creación de riqueza y, juntamente con una presión fiscal inusitadamente alta, condenan a nuestra economía a un paro estructural que condena a nuestros jóvenes a emigrar a otros países y a, en muchos casos, no poder desarrollar un proyecto de vida pleno con la consiguiente frustración y enorme pérdida de recursos que esto implica para el país.

Una de las grandes conclusiones del ensayo, escrito con un lenguaje ágil que hace que el libro se lea de un tirón, es comprobar como las fantasiosas, en muchos casos directamente absurdas, propuestas de nuevas formaciones políticas como Podemos, Guayem, y hasta en cierto punto también Ciudadanos/UPyD (cuyo discurso es menos populista pero igualmente poco riguroso y solvente), son meros intentos de paliar síntomas: despliegues programáticos que carecen de principios y valores sólidos de acción, que no aciertan a entender las causas últimas de porque estamos donde estamos y que, por lo tanto, no únicamente están condenados a fracasar sino que además agravan la situación de crisis al añadir aún más costes normativos y fiscales al ya maltrecho y maltratado sector productivo.

En definitiva, el libro hunde sus raíces teóricas en el liberalismo clásico. Constituye un ensayo que bien hubiese podido firmar el propio Hayek, o alguno de sus discípulos en España más aventajados como el hoy injustamente olvidado Salvador Millet i Bel quién escribió un ensayo de naturaleza similar al libro aquí reseñado (también con un provocativo título): “Qué siginifica ser conservador, avui?”. Libro que animo a releer (sino a reeditar) por su asombrosa vigencia y su enorme clarividencia. La política tiene que sofisticar su dialéctica si quiere servir de instrumento útil para encauzar políticas que realmente tengan un impacto directo en el prosperidad y bienestar de la gente, en especial de aquellos más necesitados. En el futuro hemos de prescindir de debates estériles entre sobre si imponemos el modelo “rojo” o “azul” sino en cómo recuperamos los valores de defensa de los derechos individuales, unas instituciones que limiten de manera efectiva el poder del gobierno y la defensa de la propiedad como garantías irrenunciables para que nuestros sistemas democráticos recuperen el vigor, la legitimidad y la representatividad que nunca debieron haber perdido. No se trata de imponer A o B, se trata de generar un marco de convivencia, unas normas de juego universales, en donde cada uno de los individuos pueda llevar a cabo su plan de vida como mejor considere sin atentar contra los derechos y la propiedad de los demás. Se trata, en resumen, de ser más libres.

“El modelo Prim” por Ramón Tamames

Estamos terminando el año de conmemoración del bicentenario del grande, inteligente y patriótico general Prim; que nació en Reus en 1814 y murió en Madrid en 1870. Ya se sabe: tras un atentado cuyos autores concretos son todavía objeto de controversia, aunque, desde luego, quienes contribuyeron a quitar la vida al gran prócer tenían una cosa bien clara: el «Modelo Prim» no les gustaba ni poco ni mucho. Y precisamente, para que no funcionara, decidieron dar muerte miserable al personaje político más importante e interesante de todo el siglo XIX en España. Ese modelo Prim sigue sin gustar a muchos, e incluso un notable historiador, Ricardo García Cárcel, de la Universidad de Barcelona, ha presentado una serie de objeciones a la idea, en su comentario a mi libro “¿Adónde vas, Cataluña”[1].

Eppur si muove, el modelo existe, como se corrobora en el nuevo, muy completado y perfeccionado libro del historiador Emilio de Diego, experto en Prim desde hace muchos años[2]. Un trabajo en el que resplandece la figura de quien fue un gran luchador contra la tiranía, en cualquiera de sus manifestaciones. Empezando por su contribución valerosa a favor del liberalismo en la primera Guerra Carlista, y sus enfrentamientos ulteriores con el general Espartero, que en 1843, como regente en la minoría de edad de Isabel II, cuando iba camino de convertirse en un dictador. Toda la vida de Prim desfila, en su complejidad histórica, con el protagonismo del personaje, que fue un ejemplo de decisión y coraje.

Después vendrían los no menos difíciles enfrentamientos, siempre contra la tiranía, debidos al autoritarismo de los generales O´Donnell y Narváez; un dúo de protagonistas en alternancia sucesiva, que acabó con las esperanzas que Prim había puesto en Isabel II como reina verdaderamente constitucional.

Hubo otros episodios en la vida de Prim: Puerto Rico, México, guerra de África (que le llevó al culmen de popularidad, por su valentía), guerra de Crimea, entrevistas con el sultán de Turquía y el presidente Lincoln, presiones de Bismarck y de la nueva República Francesa en 1870/71, para que España entrara en la guerra franco-prusiana, etc. Pero fue la Revolución de Septiembre del 68 la que consagró a Prim como revolucionario y estadista, formando parte principal del gobierno provisional, primero, y luego ya formalmente como presidente del Consejo de Ministros (julio 1869-diciembre 1970).

Prim, como verdadero estadista, promovió la Constitución de 1869, la más democrática de España hasta entonces, con la proclamación de la pertenencia de la soberanía nacional al pueblo español, el sufragio universal (de varones) y el respeto a los derechos políticos y humanos de la ciudadanía. Y en esa Constitución planteó también, frente a los inmaduros proyectos republicanos y federalistas que no le inspiraban mayor confianza, la monarquía constitucional: siempre bajo la supervisión de los poderes emanados del pueblo en términos de Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

El gran General representó además la superación, personalmente y como expresión de una nueva mentalidad, del largo conflicto de falta de entendimiento entre Cataluña y el resto de España. Y si bien en ciertas ocasiones –sus célebres discursos de 1843 y 1851– defendió los intereses de Cataluña con toda vehemencia por el trato y el menosprecio que desde el centralismo se infringía a muchos catalanes.

Lo que ahora llamo Modelo Prim tiene a mi juicio todo un sentido histórico y de futuro. Empezando porque representó la superación, personalmente y como expresión de una nueva mentalidad, del largo conflicto de falta de entendimiento entre Cataluña y el resto de España. Y si bien en ciertas ocasiones –sus célebres discursos de 1843 y 1851– defendió los intereses de Cataluña, lo hizo por el trato que se le infringía desde el centralismo. Pensando siempre en una integración plena de su patria de nacimiento con la nación española; por la que expuso valientemente su vida en una sucesión de batallas, hasta el mismo 27 de diciembre de 1870, cuando fue brutalmente abatido en Madrid por los sicarios de las fuerzas más oscuras y retrógradas.

Además, el gran soldado y político supo cómo plantear la modernización de la economía española, con la internacionalización de nuestro signo monetario, al crearse la peseta. Un proyecto que manejó su paisano Laureano Figuerola, y con el cual, se facilitó la internacionalización de la economía española, al entrarse de hecho en la Unión Monetaria Latina. Y un año después, se dio –aunque fuera con carácter sólo transitorio, por entonces– una solución conciliatoria del libre cambio y el proteccionismo; con el Arancel de Aduanas de 1869, también de la mano de Laureano Figuerola.

En definitiva, de cara al futuro, que es lo que ahora más nos importa, Prim constituye, a todas luces, un modelo de planteamientos democráticos, de posibilidad de entendimiento, de pacto para los intereses de la ciudadanía y pensando en el proyecto global de España como gran nación de naciones. Y eso es lo que me permití exponer en mi intervención, en el Monasterio de Poblet, el 26 de febrero de 2014, ante la Sociedad del Bicentenario del General Prim, que encabeza Pau Roca (de Reus, como Prim), y cuyo patronato presidió en la señalada ocasión el Príncipe de Asturias, de Gerona y de Viana, Don Felipe de Borbón, quien, a mi juicio, ha sabido asumir la grandeza del Modelo Prim.

[1] Ricardo García Cárcel, “Cataluña en la historia”, ABC Cultural, 22.XI.2014.

[2] Emilio de Diego, Prim. Mucho más que una espada, Editorial Actas, Madrid. 2014.