La obra filosófica de Ayn Rand tiene dos puntos de anclaje ya convertidos en clásicos: La rebelión del Atlas y El Manantial. Este último, además, inmortalizado en la gran pantalla por King Vidor y con Gary Cooper como personaje principal. Su lectura es perenne y, como buena novela, su relectura siempre suma. Se trata no únicamente de una apasionada historia de amor protagonizada por dos caracteres fuertes descritos con una prosa muy angulosa y bien perfilada, sino también un gran tratado de filosofía política entorno al eterno conflicto entre lo colectivo y lo individual. El genio de Rand al describir los diferentes arquetipos es lo que le da carácter universal a la obra que permite extraer mensajes y lecciones de gran interés actual.

1) Never compromise. Nunca comprometas tus ideas ni tus principios por intereses espurios, corto placistas, por el miedo al que dirán o por la presión de la corrección político. No se trata de ser dogmático en el proceso de aprendizaje sino precisamente lo contrario: gracias a tener una actitud abierta (en el sentido más poperiano de la palabra) luego es posible poder contar con criterio propio y poder defender ideas propias sin necesidad de ir haciendo la media a cada momento para conocer la opinión propia.

2) Ligado con lo anterior, no te preocupes por los resultados ocúpate únicamente de hacer las cosas bien, acorde a unos principios. Procura simplemente hacer lo que creas correcto en cada momento.

3) Haz y dedícate a lo que te gusta. No sigas el “dinero”, como se suele decir: las modas y los gustos cambian (hoy, además, de manera acelerada), tomar decisiones en base al entorno es una manera segura de equivocarse.

4) No trabajes nunca gratis. Se el primero en valorar tu trabajo.

5) Se constante. El éxito necesita de acumulación de capital: no hay nada gratis, lo que rápido llega, rápido se va. Sin constancia en el trabajo es imposible la acumulación de capital, y sin esto el éxito -en su definición más amplia- es imposible (o es flor de un día).

6) Se resiliente. La vida es una carrera de obstáculos y dificultades. Sin error no hay aprendizaje (i.e. acumulación de capital): la resiliencia es la capacidad de ser constante en la adversidad. Ten fe en lo que haces y como lo haces.

7) Ten visión largo plazo.

8) Cultiva la paciencia: todo lo que vale la pena requiere esfuerzo y tiempo.

9) Desarrolla criterio propio, desarrolla la capacidad de defender y argumentar tus propias opiniones. Trabaja según tus propias normas: preocúpate por leer y formarte, un proceso que tiene principio pero no final.

10) No te compares, no sigas modas, ni el comportamiento de los demás como guía para tus propias decisiones.

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