La imposibilidad científica del socialismo

Este año se cumple el primer centenario de la Revolución de octubre de 1917. Una revolución que derrocó el gobierno provisional de la incipiente República rusa que había echado andar a duras penas tras la abdicación en marzo del último zar Nicolás II. En 1920, en pleno apogeo de la Guerra Civil entre bolcheviques y el resto del país, el economista austríaco, –de patria y pensamiento–, Ludwig von Mises publicaba el artículo seminal “Economic Calculation in the Socialist Commonwealth” donde de manera clara demostraba la imposibilidad científica del cálculo económico en una economía planificada: sin competencia por los recursos, sin propiedad, resultaba imposible la asignación eficiente de los mismos. Dos años después, coincidiendo con la constitución oficial de la URSS, Mises escribía una de sus obras más notables Socialismo. Análisis económico y sociológico.

En esta obra monumental, Mises realiza una pormenorizada crítica al socialismo tanto desde un punto de vista económico y social, como desde una dimensión moral y ética. Se trata de una crítica al sistema socialista basado en la colectivización de los medios de producción, la eliminación de la propiedad, en mayor o menor grado, y la instauración de un orden económico basado en el intervencionismo del Estado en todas las esferas de la vida económica y social. Una cosmovisión del mundo que fue la corriente dominante en Europa y el mundo durante buena parte del siglo XX y que Mises experimentó en primera persona.

Durante la Primera Guerra Mundial, Mises sirvió como capitán de artillería viviendo en primera persona la derrota de su patria lo que le confirmó las muchas críticas que ya había desarrollado desde muy joven a la política nacionalista que había caracterizado los años previos a la contienda y que él asociaba al debilitamiento social y económico de su país. Más tarde, sufrió en propia piel la persecución nazi por su doble condición de judío y librepensador, y la del KGB soviético después, teniendo que emigrar a Estados Unidos en 1940.

La obra y vida de Ludwig von Mises están marcadas por su compromiso con la búsqueda de la verdad científica. Mises responde al arquetipo que inmortalizó Ayn Rand en el personaje de Howark Roark de El Manantial. –novela que entusiasmo a Mises–, ejemplo de coraje intelectual y moral inquebrantable. Mises nunca se dejo tentar por la fama fácil que otorga la espectacularidad de promesas irrealizables, cargadas de falsas expectativas y que únicamente conducen a la servidumbre de la inflación, los impuestos y regulaciones superfluas y excesivas.

La ciencia no únicamente consiste en buscar la verdad sino también tiene la obligación de desenmascarar errores y falacias. Socialismo es un perfecto ejemplo de esto último. La obra resulta también un ejemplo destacado del rigor científico del autor que desarma uno por uno los argumentos colectivistas del credo socialista a partir del individualismo metodológico. El libro consta de cinco partes que pueden leerse como libros independientes. Su punto de partida es la importancia de la propiedad y su relación con la cooperación pacífica o, en su ausencia, la inevitabilidad del uso de la violencia. A continuación, se exponen los fundamentos del socialismo y su imposibilidad para operar, y donde también se realiza la crítica a la pretendida “inevitabilidad del socialismo”, uno de los pilares del pensamiento marxista. El libro incluye una reflexión moral y ética sobre el socialismo y su relación con los orígenes del cristianismo –el comunismo ni empieza con Marx ni, por desgracia, acaba con von Mises–. Por último, la obra incluye una reflexión sobre los intereses de los socialistas y los poderes destructivos, en palabras del autor, la violencia y la importancia de la batalla de las ideas, una constante en la obra de Mises. El libro cuenta también con un apartado final con las conclusiones y un epílogo, célebre, en donde el pensador austríaco señala el carácter antidemocrático del intervencionismo.

Este marcado carácter científico de la obra misiana contrasta con la impotencia marxista a la hora de estructurar de manera sólida la defensa de sus teorías. En su impotencia por desarmar la lógica del liberalismo clásico, los marxistas tuvieron que acudir a los excesos de la retórica, hoy hablamos de post-verdad. Marx ni siquiera pudo, supo, acabar su gran obra El Capital. En Socialismo, Mises desarrolla el concepto de polilogismo para referirse a la tesis marxista que defiende que diferentes grupos razonan de manera distinta que, huelga decir, ningún pensador marxista hasta la fecha ha podido razonar. El polilogismo de clases marxista dio pie al polilogismo de razas Nazi y también esta en la base del razonamiento de cualquier movimiento nacionalista.

Como en el resto de la obra del pensador austríaco, la obra adopta una visión holística de la acción humana y una refutación frontal a doctrinas espurias ancladas en un dualismo artificial que pretende diferenciar entre la acción egoísta, o altruista, como asumen todavía hoy el grueso de pensadores sociales, y como sucede cuando economistas o politólogos pretender diferenciar entre racional e irracional. Estos planteamientos ignoran el carácter subjetivo de la acción y en donde la cooperación voluntaria las acciones de uno no están en conflicto con las del otro sino que tienen que necesariamente disciplinarse a las acciones de los demás.

La crítica de Mises al Socialismo resulta demoledora en todos los aspectos y constituye de alguna manera el tercer acto de un debate intelectual más amplio, importantísimo entre lo individual y lo colectivo, que en tiempos modernos empieza con la crítica de Carl Menger a la escuela historicista alemana (Schmoller y Wagner), escuela que ejercerá una gran influencia en el pensamiento nazi, y la primera crítica al marxismo por parte de Eugen von Böhm-Bawerk; aunque se trate de una crítica aislada y no tan completa como la que desarrollará con posterioridad Mises. La gran conquista del libro de Mises es la demostración de la imposibilidad científica del cálculo económico en un entrono de ausencia de propiedad y de usos alternativos para un mismo recurso lo que permite la formación de precios que reflejen, en cada momento, la escasez relativa de los bienes. Esto era lo mismo que afirmar la imposibilidad de establecer el socialismo como sistema de dirección económica para el mundo entero lo que precisamente pretendía la URSS y muchos intelectuales de izquierda.

No hace falta recordar que el grueso de advertencias lanzadas por Mises desde los años veinte de la pasada centuria fueron desoídas. Tras la Revolución de octubre, que mencionaba al principio, Europa se sumergió en uno de los periodos más oscuros de la Historia universal: más de cien millones de personas murieron en el transcurso del siglo XX a causa de alguno u otra forma de totalitarismo colectivista. Pese a la crudeza de estas experiencias, nuestro tiempo no es ajeno a la ensoñación de pretender dirigir la economía de forma planificada e imponer soluciones desde arriba –aunque sea mediante sistemas democráticos–. La lectura de Socialismo de Mises resulta hoy tan vigente como en 1922 cuando se publicó por primera vez.

Saliendo de una importante exposición de arte en Nueva York, uno de los reporteros le preguntó a Dalí: “¿Qué hay de nuevo en la pintura maestro?” A lo que el genio del Ampurdán respondió de forma automática: “Velázquez.” Sucede lo mismo hoy con Mises y las ciencias sociales.

DEUS EX MACHINA

by Egon von Greyerz – Dec 2011 (GoldSwitzerland)
With most of the world’s major economies as well as the financial system bankrupt, there is only one solution that can save the world economy. Like in the Greek tragedies, Deus ex Machina is now the only way that the world can avoid a total economic collapse. This would involve God being lowered down onto the world stage and miraculously saving the plot.

DEUS EX MACHINA by Leo Lein – www.leolein.se

For those few who believe in this, may God bless them. But since this is a very unlikely solution most people will instead rely on governments and central banks to save us. But how can anyone possibly believe that totally incompetent and clueless politicians and central bankers could solve anything. They created the problem in the first place and are therefore totally unsuitable to play the role of Deus. The main objective of governments is to stay in power and thus to buy votes. Therefore they are incapable of taking the right decisions. And the opposition, aspiring to power is even less suitable since they will lie through their teeth and promise the earth in order to be elected. (We know that there are exceptions like Ron Paul, but the voters will most probably find his medicine too strong to swallow.)

What about central bankers, can’t they save us? Unfortunately any sensible person who becomes a central banker loses all his senses and becomes a prisoner of the political system.

Solution?

So if there is no Deus ex Machina and if governments or bankers can’t rescue the world, who can and what is the solution. Let us return to the wise von Mises to look at the options available now:

“THERE IS NO MEANS OF AVOIDING THE FINAL COLLAPSE OF A BOOM BROUGHT ABOUT BY CREDIT EXPANSION. THE ALTERNATIVE IS ONLY WHETHER THE CRISIS SHOULD COME SOONER AS A RESULT OF A VOLUNTARY ABANDONMENT OF FURTHER CREDIT EXPANSION, OR LATER AS A FINAL OR TOTAL CATASTROPHE OF THE CURRENCY SYSTEM INVOLVED”

Ludwig von Mises

Mises is absolutely correct: “There is no means of avoiding a final collapse of a boom brought about by credit expansion”. Whatever politicians, bankers, economists or others experts say, there is no solution to this crisis. We have reached the end of the road and are now staring into the abyss.

The credit manufacturing system that started in 1913 when the Fed was founded, began its terminal phase in 1971 when Nixon abolished gold backing of the dollar. It has been clear to us for at least 20 years that the outcome was inevitable. It was never a question of “if” but only “when” it would happen. It is now clear to us that the false prosperity that the world has experienced by printing unlimited amounts of money will very soon come to an end. Thus the “if” and “when” conditions are now satisfied so the remaining question is HOW?

To try to answer this let’s return to Mises: “The alternative is only whether the crisis should come sooner as a result of voluntary abandonment of further credit expansion ….” 

To stop the money printing and credit creation would be the only sensible way of ending the failed quasi-capitalist, socialist experiment which is in the process of destroying the structure of the Western world. For almost 100 years we have lived on a system based on debt. This has created a false prosperity as well as false values. The transfer of capital from private enterprise to government by massive taxation is approaching 50% in many countries (see table). The average for 18 industrialised countries is almost 40%. This means that on average 40% of the productive economy is transferred to a non-producing entity (government) which wastes most of the money in the process of redistribution. But not only that, since the state has taken over up to 50% of the economy in these countries, the desire to work, to strive, to take risk and to invent has been taken away from a major part of the population.

For a great many people it is now totally natural to rely on the state for their needs rather than on themselves. And the state needs to borrow/print ever increasing amounts to perpetuate this economy based on an illusion. This situation is totally untenable. Since any additional money printing will only exacerbate the crisis and make the final collapse so much greater, the swiftest solution would be let the financial system implode now. We need to reset the world to a level which is sustainable. The consequences of this implosion would be a collapse of the financial system and a reset of debt to zero. Although this is unthinkable to any government or politician, it would be by far the quickest way to get the world back on its feet with no major debts, minimal government interference, and no central bank that can print money. It would be like a forest fire getting rid of all the dead wood. Out of that would rise masses of green shoots in the form of strong unchequered growth. The transition will of course be traumatic and the current generation will experience enormous hardship. But not voluntarily abandoning the money printing now will just delay the inevitable and the consequences will be dramatically greater and affect many future generations.

Anyone who has followed my articles will know my view that governments worldwide are totally incapable of stopping the money printing. This is their only means of staying in power and buying votes. But not only that, this is the only method they know. This has been their patent solution to all economic problems in the last decades. Not that this is new in history. Most empires have resorted to diluting the value of money by reducing the gold/silver content of coins or printing paper money. But as far as I know it has never before been done by so many countries simultaneously to such an extent.

Since there won’t be any voluntary abandonment of credit creation what will the likely outcome be? Again let’s use Mises words: “…… a final or total catastrophe of the currency system involved”.  The problem this time is that we are not talking about one currency or one country. No, we are talking about most of the world’s major currencies. We have been used to measuring currencies and economies on a relative basis i.e. against each other. But this is a total fallacy since all major currencies have been in a race to the bottom for the last 100 years. Most currencies have lost between 97% and 99% against real money –GOLD – since 1913. And since 1999, most currencies have lost 80% or more against gold. So paper money has been a very poor measure of wealth in the last 100 years. Governments are creating credit and paper money and consequently through their fraudulent actions “stealing” from the people whilst at the same time increasing the people’s dependence on the state. And the people does not understand that the value of paper money is declining continuously. But gold reveals the deceitful destruction of paper money. This is why governments do not like gold and try to suppress the gold price.

Endless Money Printing – QE

And how will the currency system collapse? The answer to this question is very simple – through endless money printing. There will be no lasting austerity programmes in any country that can print money. Governments are incapable of sticking to austerity measures since in the end that is a guaranteed way of losing power. As power is the main purpose of all governments, they will use any method to retain it. Within the Eurozone, individual countries can of course not print money but the ECB and the IMF will take care of that. So whilst world leaders are procrastinating and bickering in G8, G20 and all other “summit” meetings, it is absolutely guaranteed that the final outcome will be one QE package after the next. Governments and central banks know that without limitless money printing there would be a deflationary collapse of the banking system and world economy.

The table below shows the financing requirements of the PIGS countries in the next few years. Just Italy and Spain will require €1 trillion in the next 4 years and of that 1/2 trillion Euros in 2012. Only printed money will take care of that.

For many years it has been absolutely crystal clear to some of us (sadly a very small minority) that many major sovereign nations are bankrupt as well as the world financial system. Banks are only surviving because they, with the blessing of governments, are allowed to value trillions of dollars of toxic and worthless assets at full value. And on top of that there are more than $1 quadrillion outstanding in derivatives. These are outside the banks’ balance sheets and there are virtually no reserves against them. The banks are netting the value down to virtually nothing and then applying a miniscule reserve against this net amount. First of all, the netting is only valid when the counterparty pays. When there is a counterparty failure, which is very likely in the coming financial collapse, gross remains gross and the $1 quadrillion remains $1 quadrillion. Secondly, a major part of the derivatives are worthless or not protecting the investors as we have seen with for example Freddie Mac, Fannie Mae, Lehmans and lately MF Global. MF Global had bought CDs to hedge their investment in Greek debt. But they hadn’t understood what they had bought and it turned out it offered no protection at all.

Hyperinflation

The “final or total catastrophe of the currency system” will occur as a result of the QE or unlimited money printing that will very soon start in the EU, USA, UK, Japan and many more countries. And this currency destruction will lead to hyperinflation as I have stated for many years. Throughout history, substantial government deficits leading to money creation or printing have always been the cause of hyperinflation. Because hyperinflation is always the result of a collapsing currency and not of excess demand.

To any thinking individual, it is totally incomprehensible that governments and central banks believe that an insolvent world can be saved by debt issued by bankrupt nations and then bought by the issuers themselves as there is no other buyer. This is the perfect recipe for self-destruction and “total catastrophe of the system.”

IMF, EU and other failed monstrosities

Time and time again, the world creates massive costly, bureaucratic and unaccountable structures that have idealistic and totally unrealistic objectives.

Take the IMF for example. This is what their mission statement states: “The International Monetary Fund (IMF) is an organization of 187 countries, working to foster global monetary cooperation, secure financial stability, facilitate international trade, promote high employment and sustainable economic growth, and reduce poverty around the world.”

If financial stability, high employment, sustainable economic growth and reducing poverty are the objectives of the IMF, then they have failed on every single point. So here we have an organisation that receives/borrows money from mainly bankrupt states and then lends the money to countries that cannot or will not ever repay the funds. And in order to carry out this totally futile task, the IMF takes a major cut in between to finance its costly and failed operation. The world does not need monstrous and costly structures that totally fail in their mission. Thus, the IMF should be closed.

Turning to the EU, they state on their website: “The main objectives of the Union are now to promote peace, the Union’s values and the well-being of its peoples”. There are other stated objectives such as: “sustainable development, based on balanced economic growth and price stability, a highly competitive social market economy, aiming at full employment and social progress, and a high level of protection and improvement of the quality of the environment.” 

The EU or the EEC as it was first called was created in the late 1950s. This was a prosperous period in the world economy based on real growth (not debt). As often is the case, politicians with illusions of grandeur create superstructures which only function in good times. The EU’s main objective of creating peace and well-being of the people is now being severely tested. If we for example asked Spanish youth (50% unemployed) about their well-being or Greek people or the Portuguese etc, we would get a tirade of abuse and complaints about the EU. Instead of “creating peace”, we are seeing major tension within the EU that could lead to serious conflicts. And as to “balanced economic growth and full employment”, this has all come to an end. The false prosperity, mainly based on debt, has also come to an end and the EU can only survive intact with the aid of endless money printing. But even that would only be a temporary reprieve. The EU is a failed experiment which is extremely costly and inefficient. The economic ruin of Ireland, Greece, Spain, Portugal, Italy, France etc would not have happened to the same extent without the EU. Like all artificial fiat currencies, the Euro was doomed to fail. Without the Euro, countries like for example Ireland, Spain or Greece would have recovered much faster.

Final or total catastrophe

So we are heading to the final stage or as Mises says a “final or total catastrophe of the currency system involved”. I don’t think that even Mises envisaged at the time that this could involve a major part of the world rather than just one country. This is why this catastrophe will be unprecedented in world history and have consequences that will affect the world economically, socially and geopolitically for a very long time.

Wealth Preservation – Gold

Since 2002 we have advised investors to put up to 50% of their assets into physical gold, stored outside the banking system. Gold has appreciated between 15% and 20% per annum since 2002 depending on the base currency. And most stock markets have declined 70-85% against gold in the last ten years. In spite of this most major investor groups (institutional, funds, asset managers or individuals) own no gold. Gold is money and reflects the total destruction of paper money. But most investors do not understand gold. Common arguments I hear is that “you can’t eat gold” or that “gold pays no return.”  It seems that these investors prefer to eat paper money. And as to the argument that there is no yield on gold, who needs yield on an asset that has massively outperformed all major asset classes in the last 11 years. And if we look at 2011, gold has greatly outperformed stock markets in most major countries. Whilst stock markets are down between 1% and 24% in 2011, gold is up more than 20% against all major currencies. So in real terms (gold) all stock markets are doing very badly but still investors persist in riding these falling trends.

Stock markets will benefit temporarily from QE but it is still our view that they will fall another 90% against gold in the next few years.

The correction in the precious metals is now likely to be over and we should see the metals going to new highs in 2012. I had the pleasure of becoming acquainted with Alf Field at the recent Gold Symposium in Sydney where we were both speakers together with Eric Sprott, John Embry and Ben Davies amongst others. Alf is one of the few in the world, if not the only one, who knows how to apply the Elliott Wave principle successfully to gold. Alf’s next intermediate target is at least $4,500 and the ascent to this target could be rapid. That would probably mean a silver price of $150. These technical forecasts certainly confirm the fundamentals as outlined in this article.

The world is in a total mess and there is absolutely no solution to this unprecedented crisis. The hyperinflationary depression that we will experience in the next few years will totally destroy the majority of the credit based wealth that has been created in the last few decades. 

In order to preserve wealth and keep capital intact, it is critical to keep a major part of investment assets in precious metals held outside the banking system. But for investors who continue to follow conventional wisdom, they will sadly find that their investment strategy was merely conventional and contained no wisdom.

Los mercados libres no necesitan tipos negativos de interés, Louis Rouanet (vía Mises) 

Martin Wolf, director asociado y comentarista jefe de economía en el Financial Times, parece haber olvidado la naturaleza de los tipos de interés y su papel coordinador. Según él, no hay que culpar a los bancos centrales por la persistencia de tipos de interés bajos o negativos. Escribe: “Debemos considerar los tipos ultrabajos como síntoma de nuestra enfermedad, no como su causa”.

Wolf continúa afirmando que “los tipos negativos de interés no son culpa de los bancos centrales”. Es difícil ver cómo puede justificar Wolf esta afirmación. Nunca bajo el patrón oro, nunca bajo los sistemas de banca libre ni nunca en una economía de libre mercado han sido negativos los tipos de interés. De hecho, el tipo de interés en el mercado no intervenido refleja el tipo social de preferencia temporal, es el “precio del tiempo”. Y como es una ley universal de la acción humana que la preferencia temporal deber ser siempre positiva, no es posible que los tipos de interés sean negativos en el mercado libre.

Sería necesaria una crítica casi línea por línea de este artículo, pues los argumentos en él están tan mal concebidos y son tan mentirosos que es difícil ignorarlos. Sin embargo, criticaré solo algunos puntos.

En particular, me ocuparé de: (1) la idea de que los bancos centrales no tienen nada que ver con los tipos negativos de interés, (2) la idea de que existe un empacho de ahorro/escasez de inversión y (3) que la idea de tipos bajos de interés  es una consecuencia de un bajo crecimiento de la productividad.

¿Quién es el responsable de los tipos negativos?

No hay justificación de mercado para los tipos negativos de interés. Sin embargo, en el segundo párrafo del artículo de Mr. Wolf podemos leer:

La economía mundial está sufriendo un empacho de ahorro en relación con las oportunidades de inversión. Las autoridades monetarias están ayudando a asegurar que los tipos de interés son coherentes con este hecho. En último término, las fuerzas del mercado están determinando lo que obtienen los ahorradores. Por desgracia, el mercado está diciendo que sus ahorros no valen mucho, al menos marginalmente.

Este párrafo sufre múltiples defectos. Primero, está el argumento que afirma hoy que el mercado “determina” el tipo de interés. Pero en un mundo en el que el crédito está enormemente influido por las políticas de las autoridades monetarias, está claro que los tipos de interés no los determina el mercado. Gracias a las operaciones del mercado abierto, los bancos centrales pueden reducir el tipo de interés muy por debajo de su nivel del mercado libre, llevando a malas inversiones e, in fine, a la crisis.

Sin embargo, lo quiere decir con esto Mr. Wolf es que el mercado se ajusta a las condiciones establecidas por los bancos centrales. Pero eso no es ningún argumento en absoluto a favor de la banca centralizada y los tipos negativos de interés. El mercado se “adapta” virtualmente a todo: delitos, regulaciones, inflación, etc. Si se produce un aumento del delito en una ciudad determinada y eso hace que consecuentemente aumente disminuya el precio de los bienes inmobiliarios, ¿deberíamos decir que el delito no causó esta disminución porque “en definitiva, las fuerzas del mercado están determinando el precio de la propiedad inmobiliaria”? El hecho de que las fuerzas del mercado se ajusten a las políticas monetarias públicas no puede en ningún caso justificar las operaciones de falsificación del gobierno, de la misma manera que no pueden justificar robar, matar o cualquier otra agresión.

El inexistente empacho de ahorro (“savings glut”)

Un segundo problema de este párrafo concreto es que si realmente hubiera un empacho de ahorro, de esto se deduce que los tipos de interés deberían disminuir por sí mismos sin la necesidad de “autoridades monetarias”. Mientras no haya una intervención violenta del Estado en el mercado libre, no es posible que haya ningún “empacho de ahorro”. Martin Wolf afirma lo contrario y nos retrotrae a la teoría desarrollada por Alvin Hansen, el principal economista keynesiano de Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial.

Según Hansen, la depresión o “estancamiento secular” es el resultado de una falta de oportunidades de inversión. Incluso argumenta que la Gran Depresión fue el resultado de una escasez de inversión debido al lento crecimiento de la población y la ausencia de innovación. Hoy esta teoría está renaciendo con la hipótesis del estancamiento secular. Uno de sus defensores más importantes,  Laurence H. Summers, escribe:

Alvin Hansen proclamaba el riesgo de estancamiento secular a finales de la década de 1930, solo para ver el auge económico durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Indudablemente es posible que se produzca algún evento exógeno importante que aumente el gasto o rebaje el ahorro de una forma que aumente el tipo de interés real del pleno empleo en el mundo industrial y haga irrelevantes las preocupaciones que he expresado. Aparte de la guerra, no es evidente qué eventos podrían ser. Además, la mayoría de las razones aducidas para una caída en dicho tipo de interés real del pleno empleo es probable que continúen al menos durante la próxima década.

Resulta que Murray Rothbard critica la explicación de la “escasez de oportunidades de inversión” para la depresión y estancamiento secular en su America’s Great Depression (pp. 68-72). Como señalaba Rothbard, es fácil concluir que sólo el cambio en cosas definitivas (población, tecnología…) puede crear nueva inversión si se deduce este razonamiento desde la idea del equilibrio general walrasiano, en el que condiciones y preferencias se mantienen constantes. Así, si la nueva inversión se considera como la principal explicación de la prosperidad y la depresión, se deduce que solo cambios como guerras, innovación, crecimiento de la población, etc. pueden abrir nuevas oportunidades de inversión.

El problema de la teoría defendida por Hansen, Summers y Wolf es que deja fuera el papel de la preferencia temporal como determinante de la inversión. De hecho siempre hay oportunidades de inversión, ya que las necesidades humanas son insaciables. Pero como los recursos son escasos, incluido el ahorro, es necesario priorizar en qué deberíamos invertir, de acuerdo con nuestros planes de preferencias temporales. Como dice Rothbard, “son las preferencias temporales (los ‘gustos’ de la sociedad actual frente al consumo futuro) los que determinan la cantidad que ahorrarán e invertirán las personas”.

Por tanto, continúa Rothbard:

Lo que necesitamos, en resumen, es ahorro: este es el factor que limita la inversión. Y el ahorro, a su vez, está limitado por la preferencia temporal: la preferencia del consumo presente sobre el futuro. La inversión siempre tiene lugar mediante un alargamiento de los procesos de producción, ya que los procesos productivos más cortos son los primeros en ser desarrollados. Los procesos productivos más largos sin utilizar son más productivos, pero no se explotan debido a las limitaciones de la preferencia temporal. Por ejemplo, no hay inversión en máquinas nuevas y mejores porque no hay suficiente ahorro disponible.

Así que debemos concluir que el “empacho de ahorro” no existe.

La necesidad de ahorro real

Por el contrario, necesitamos más ahorro real para promover el crecimiento económico. Sin embargo, de lo que tenemos un exceso es de crédito fiduciario resultante de las políticas inflacionistas de los bancos centrales. Esas políticas exacerbarían en ciclo de auge y declive. Adicionalmente, la política de tipos ultrabajos de interés de los bancos centrales inducirá a los empresarios a embarcarse en proyectos menos rentables y relajará la limitación que impone el mercado libre para servir a las necesidades más urgentes y todavía no satisfechas de los consumidores.

Como decía Ludwig von Mises en La acción humana, el tipo de interés en el mercado no intervenido “le impide [al emprendedor] embarcarse en proyectos cuya realización estaría desaprobada por el público debido a la longitud del tiempo de espera que requieren. Le obliga a emplear la existencia disponible de bienes de capital de tal forma que satisfaga mejor los deseos más urgentes de los consumidores”. Los tipos negativos de interés son una receta para el desastre. Al desviar la inversión, son una cusa fundamental de estancamiento económico y depresión.

La idea de que es la falta de oportunidades de inversión la responsable lleva a más errores esenciales, especialmente en relación con la formación del tipo de interés. Así, Martin Wolf escribe:

El empacho de ahorro (o escasez de inversión, si se prefiere) es el resultado de la evolución tanto antes como después de la crisis. Incluso antes de 2007, los tipos reales de interés a largo plazo estaban disminuyendo. Desde entonces, la débil inversión privada, las reducciones en la inversión pública, una tendencia a la ralentización del crecimiento de la productividad y el exceso de deuda legados por la crisis han interactuado para rebajar el tipo real de interés de equilibrio. Durante un tiempo, una fuerte demanda tras la crisis en las economías emergentes compensó parcialmente estas tendencias. Pero ahora esto también se ha desvanecido.

La mentira más chocante en este párrafo es la afirmación completamente falsa de que existe una relación causal entre la productividad y el tipo de interés. La teoría austriaca demuestra que no la hay. Los tipos de interés no dependen de la productividad, como sostienen muchos economistas clásicos, sino de la preferencia temporal. No es la mayor productividad de los procesos de producción más largos la que dirige el tipo de interés, sino todo lo contrario.

El tipo de interés depende de la tasa social de preferencia temporal y explica por qué se usan procesos de producción más cortos a pesar de la existencia de procesos más largos que producirían una mayor producción por unidad de entrada. Como dice Israel Kirzner: “ninguna consideración de la productividad puede entrar en absoluto en la explicación ofrecida para el interés”.

Debemos estimular la demanda

Es manifiesto que el intento de Mr. Wolf de exonerar a los bancos centrales de su responsabilidad con respecto a los tipos negativos se basa en las proposiciones keynesianas de que los bancos centrales deben hacer algo. Martin Wolf cree que la estabilidad de nuestras economías se basa en los gobiernos y los bancos centrales, que los tipos de interés deben “hacerse consistentes” y la demanda agregada debe ser “equilibrada”. No parece dispuesto a reconocer, sin embargo, que la consecuencia no pretendida de la intervención de los bancos centrales que reclama sea la situación actual de tipos negativos de interés. Escribe:

Algunos objetarán que el declive en los tipos reales de interés es solamente el resultado de la política monetaria, no de las fuerzas reales. Es incorrecto. La política monetaria sí determina realmente los tipos nominales a corto plazo e influye en los tipos a largo plazo. Pero el objetivo de la estabilidad de precios significa que la política se dirige a equilibrar la demanda agregada con la oferta potencial. Los bancos centrales sencillamente han descubierto que se necesitan tipos ultrabajos para lograr este objetivo.

Después de leer este último párrafo, es legítimo preguntarse cuál es el límite para el potencial de Mr. Wolf para la contradicción. De hecho, afirma que los bancos centrales no tienen nada que ver con los tipos negativos de interés y, simultáneamente, que no solo los bancos centrales sí influyen en los tipos de interés, sino que también “han descubierto que se necesitan tipos ultrabajos”. Por tanto, Mr. Wolf deja claro al lector, a pesar de sus intenciones, que los bancos centrales son muy responsables de los tipos negativos de interés.

También debemos subrayar que la “estabilidad de precios” que Martin Wolf parece favorecer es un objetivo ilusorio. Una economía en expansión puede funcionar muy bien con deflación de precios. La idea de que los gobiernos deban manipular la demanda o la oferta agregada para asegurar la estabilidad económica o de precios es una falacia. De hecho, si hay que aprender  algo de la economía clásica es que la oferta agregada y la demanda agregada son dos aspectos de lo mismo y que, como escribía Ricardo: “los hombre yerran en sus producciones, no hay deficiencia de demanda”. No hay ninguna necesidad en absoluto de una autoridad política para igualar demanda y oferta. De esto se deduce que se desvanece la última excusa de Mr. Wolf para los banqueros centrales.

La alegación de que los tipos negativos de interés son algo sobrenatural o responden a las necesidades de la economía es absurda y sin la interferencia de bancos centrales y gobiernos no existiría el asunto del tipo negativo de interés.