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L’Acció Humana. Tractat d’economia

No hay manera de evitar un colapso final de un boom generado por la expansión del crédito. La alternativa es únicamente si la crisis sucede de forma más temprana como resultado de un abandono voluntario del proceso de expansión crediticia, o más tarde de forma catastrófica con el colapso total del sistema.

Ludwig von Mises

Properament, per iniciativa del Instititut von Mises, sortirà la primera edició en català de la que segurament sigui una de les obres més influents en el pensament econòmic, polític i social de tots els temps: L’Acció Humana de Ludwig von Mises.

“Aquesta obra hauria de estar a la biblioteca de cada persona que pensa”. Wall Street Journal

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Mises: The Man Who Predicted the Crisis

Artículo sobre Ludwig von Mises en el Wall Street Journal de Mark Spitznagel (The Man Who Predicted the Crisis). El artículo es un breve resumen de la teoría de los ciclos económicos que Mises expuso ya en 1912 con tan sólo 31 años (traducido al inglés en 1934: The Theory of Credit and Money ) donde argumentaba como un aumento del crédito sin respaldo de ahorro real (fiat money) distorsionaba de forma grave la estructura de producción, y era el orígen de las dinámicas auge-recesión de las economías.

La soberanía del consumidor

En la economía capitalista los medios de producción son propiedad de particulares o asociaciones de particulares, como las sociedades mercantiles. Los propietarios usan los medios de producción directamente para producir, o bien los prestan, a cambio de una compensación, a otros que quieran producir esos bienes. (…)

A primera vista, parece que los empresarios deciden qué debe producirse y cómo realizarse la producción. Sin embargo, como no producen para sus propias necesidades sino para la de todos los miembros de la comunidad, tienen que vender lo producido en el mercado a los consumidores, es decir a aquellos individuos que desean usarlos y consumirlos. El empresario sólo tiene éxito y obtiene beneficios si sabe cómo producir de la forma mejor y más barata – es decir, con un mínimo empleo de material y mano de obra – los artículos que más urgentemente demandados por los consumidores. Por lo tanto, son los consumidores, no los empresarios, quienes determinan la dirección y el objetivo de la producción. Ellos son los amos, y los empresarios deben esforzarse, por su propio interés, en satisfacer los deseos de los consumidores de la mejor forma que puedan.

Se ha dicho que la economía de mercado es una democracia de consumidores, porque hace posible que las preferencias de los consumidores se expresen en un plebiscito celebrado día a día.

Ludwig von Mises, Crítica del intervencionismo. El mito de la tercera vía (Madrid: Unión Editorial, 2001), p. 247.